4 sept 2012

Salarios y productividad: paella con chucrut

Salarios y productividad: paella con chucrut

JORDI PANIAGUA SORIANO. 04/09/2012
 
VALENCIA. A diferencia del país germánico, la mayoría de los convenios colectivos (y las pensiones) estaban referenciados a la inflación para salvaguardar el poder adquisitivo frente a subidas de precios. Con el ritmo acelerado de la inflación en España hasta el 2010, se razonaba que este anclaje restaba competitividad a las empresas españolas, ya que los salarios nominales se incrementaban independientemente de la coyuntura económica. Con el fin de limitar los salarios en tiempos de crisis y conseguir ser más competitivos, muchos recibieron la medida con satisfacción. Las empresas y trabajadores tendrían un incentivo claro para aumentar la productividad laboral española, el periodo expansivo (1995-2007) tuvo un crecimiento bastante por debajo de la UE y de EEUU. Sin embargo, indexando salarios y productividad tal cual se hubiera conseguido un efecto contrario al esperado. De hecho la medida no ha venido reflejada en la última reforma laboral.
Países como Alemania, Finlandia y curiosamente Italia han visto cómo disminuía el ratio PIB/empleado durante la crisis. Han podido retener la mayor parte de la población activa con una producción menor. En cambio la productividad ha aumentado en los países donde más se ha reducido el empleo: Irlanda, España, Grecia y Portugal, donde la tasa de reducción de la fuerza laboral ha sido superior al decrecimiento de la producción. Estamos produciendo un poco menos con bastantes menos personas.
La productividad en España es contracíclica y no ha parado de aumentar desde el inicio de la crisis. En el periodo 2007-2010, la productividad española solo ha sido superada por la irlandesa, según datos de la fundación BBVA.
Si se hubiera utilizado la productividad como referencia, los salarios se habrían incrementando por encima de la inflación. A ello hay que añadir que la productividad laboral es muy heterogénea a nivel sectorial, a diferencia del IPC. Siguiendo el razonamiento anterior, no sorprende que el sector que más ha ganado en productividad en los últimos años es la construcción (de -1,81 a 13,63). Los salarios de albañiles y aparejadores se habrían revalorizado en más de un 13%. En cambio, con la demanda interna deprimida la inflación subyacente no alcanza apenas valores positivos.
A esto hay que añadir la peculiaridad de nuestro sistema laboral dual, en el que hay trabajadores 'sobre' y 'sub' protegidos. Tal medida hubiera provocado incentivos para reducir aun más el empleo para aumentar el salario de los trabajadores más seguros.
Como en el juego de las siete diferencias, parecía hace unos años que bastaba con ir marcando y corrigiendo las divergencias con Alemania. Poco tenemos que ganar con ese juego, ya que es difícil cocinar una buena paella con salchichas y chucrut. Por ello, deberíamos ser más cautos antes de aplicar sin más las recomendaciones de ambos lados del atlántico ya que algunas de las medidas bienintencionadas que funcionan a la perfección en otros países se estrellan en la periferia.
Conviene ser conscientes de nuestra idiosincrasia y poner en juego los demás factores productivos. Un esfuerzo orientado a mejorar la eficiencia de todos los recursos a nuestro alcance nos permitiría ser más productivos sin que ello suponga un aumento del desempleo. Dispuestos a copiar de Alemania, podríamos empezar por la puntualidad, que nos permitiría aprovechar el recurso menos renovable: el tiempo.

AlbertoB escribió
08/09/2012 08:17 Es lógico que la productividad haya subido, y es que estaba por los suelos. Las empresas que peor lo hacían, sobrevivían, los peores trabajadores encontraban trabajo, pero ahora solo los más productivos aguantan y estamos volviendo a un estado natural, donde deberíamos haber estado. Ahora hay que mantener esta alta productividad y generar empleo. http://es.workmeter.com/blog/bid/168555/Composicion-de-la-productividad-personal

 

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