20 dic 2011

La banca gana a la lotería

La banca gana a la lotería

http://www.valenciaplaza.com/ver/44903/la-banca-gana-a-la-loteria.html

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 20/12/2011 "A la banca le ha tocado un premio gordo del 5% y ha dejado de trabajar. Con un décimo de 4 millones de euros es complicado vivir de rentas. En cambio con un beneficio de 9.328 millones de euros en los nueve primeros meses del año, resulta un poco más fácil..."

VALENCIA. Dentro de unos días alguien será desgraciado con un premio millonario. Tras la alegría repetida frente a la administración de lotería, el pobre infortunado ganador se enfrenta a un trabajo agotador. Tomar decisiones nuevas, ir al banco, informarse de las distintas opciones de ahorro, inversión o gasto, y dirimir sobre si conviene dejar de trabajar o vivir de rentas. Reconozco que hablo desde la ignorancia, ya que como decía Groucho, quien no ha tenido nunca dinero no sabe lo reconfortante y placentero que es.

Son decisiones que pueden quedar en nada, ya que muchos pierden lo ganado al cabo de los años. Al más puro estilo municipal, se comprometen gastos variopintos sin tener en cuenta sus derivas a largo plazo. ¿Se acuerdan del plan E o del plan Confianza? Además el reparto a amigos, familiares y conocidos ha sido objeto de numerosas rupturas matrimoniales y disputa judiciales. En definitiva, un marrón: arduas tareas que suelen no servir para nada, como define el Brown Handbook.

La lotería es una forma más de enriquecerse sin hacer nada. Por ejemplo, se puede comprar algo para luego venderlo más caro. No se aporta más valor que el riesgo asumido por la expectativa al alza en los precios. Ha sido práctica habitual comprar tulipanes (siglo XVII), acciones (1929), empresas puntocom (2000) o pisos (2007) para venderlos al poco tiempo después por más del doble.

La banca está siguiendo este esquema: compra dinero barato y poco después lo revende más caro. Con el doble agravante de que el vendedor y comprador son la misma persona: el Estado. El banco obtiene dinero al 1% del BCE y luego financia a españoles o italianos casi al 6%.

A la banca le ha tocado un premio gordo del 5% y ha dejado de trabajar. Con un décimo de 4 millones de euros es complicado vivir de rentas. En cambio con un beneficio de 9.328 millones de euros en los nueve primeros meses del año, resulta un poco más fácil.

¿Para qué atarearse en dar créditos, hipotecas y préstamos? Mientras la banca siga ganando esta particular lotería, seguirá la sequía del crédito privado y la angustia de la financiación pública. Al menos el día 22 algunos se llevarán una alegría, otros recaudarán un poco más en impuestos y lo demás seguiremos con nuestra vida con un quebradero de cabeza menos.
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Jordi Paniagua Soriano es ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia

1 comentario

Jaime Tatay Nieto escribió
20/12/2011 10:58

A la lista de las cosas que se han comprado para luego venderlas más caras se debería añadir materias primas y alimentos (2011). La peculiaridad de esta burbuja es que deja millones de personas sin comer.


29 nov 2011

De qué hablo cuando hablo de economía (y ciclismo)

De qué hablo cuando hablo de economía (y ciclismo)

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 29/11/2011 "Contrariamente a lo que se pudiera pesar, se corre con la cabeza y no con las piernas. Tim Krabbé, ciclista y ajedrecista holandés, en su libro 'El ciclista', sostiene que en comparación con el ciclismo, el ajedrez es un juego de niños..."

http://www.valenciaplaza.com/ver/43510/de-que-hablo-cuando-hablo-de-economia-y-ciclismo.html


VALENCIA. El escritor japonés Haruki Murakami opina que la claves para poder escribir decentemente son el talento, la capacidad concentración y la constancia. Por tanto, el oficio de novelista "se parece más al trabajo físico" que al trabajo intelectual. Concluye Murakami que todo lo que sabe acerca de escribir lo ha averiguado corriendo todas las mañanas.

Contrariamente a lo que se pudiera pesar, se corre con la cabeza y no con las piernas. Tim Krabbé, ciclista y ajedrecista holandés, en su libro 'El ciclista', sostiene que en comparación con el ciclismo, el ajedrez es un juego de niños, ya que en el tablero las piezas se mueven cuando uno quiere. Lo mismo es cierto al comparar el ciclismo con la economía.

Por ejemplo, encima de la bici se repite constantemente un patrón a pequeña y a gran escala: dar pedales individualmente y dar relevos en grupo. Si soy generoso no tendré fuerzas para el final, pero si soy rácano acabaran por neutralizarme. Esta es la dualidad de la economía fractal. Los gobiernos, preocupados por cómo pagar sus deudas, emiten y se compran bonos entre ellos. Si se pasan, ejercen una tensión al alza sobre sus propios intereses. Si se quedan cortos, no tienen efectivo para saldar los vencimientos. Resulta que tenemos aquellos oscuros especulares de los mercados metidos en casa.

La competición bicicleta combina la dosis justa de trabajo en equipo y esfuerzo individual. Este símil ciclista está presente en el pensamiento (y economía) débil de Gianni Vattimo: apoyarse en los demás siendo consciente de inevitable soledad individual. No se puede ganar carreras sin una buena escuadra. Pero en el momento clave, cuando la incertidumbre te agarrota las piernas y te oprime el pecho, estás solo.

Este hecho es extrapolable a situaciones empresariales. Los nervios justo de atacar en la subida a un puerto son muy parecidos a los que sufre un candidato en una entrevista de trabajo, como tuve ocasión de comprobar hace poco. Como la carta que envié a los estimados señores y señoras suecos les hizo gracia, me invitaron a conocerlos. A la típica pregunta, ¿qué destacarías de ti mismo? contesté sin dudarlo que ser ciclista, ya que todo lo -poco- que sé de economía lo he aprendido dando pedales cada día.

Rindiendo un tributo a las preguntas para el usuario, con las que podemos volver a deleitarnos en el diario Levante, me aventuro con una 'moraleja para el usuario': Con la bici se puede tanto ir a Sueca como a Suecia, tan sólo hay pedalear un poco más (veremos si la 31ª crónica de esta serie sobre economía débil viene firmada desde Escandinavia...).
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Jordi Paniagua Soriano es ingeniero de telecomunicaciones y economista,
profesor de la Universidad Católica de Valencia

1 comentario

Gero escribió
29/11/2011 09:48

Se escribe en solitario, en bici puedes elegir, en solitario o con/contra otros. Esa diferencia es fundamental, porque los otros ciclistas no buscan llegar antes que tu, lo que quieren es que no llegues y cargar en sus alforjas los restos de tu energía. Los cabezazos están prohibidos en el tour, pero desde los 80 la relajación de legisladores y supervisores permite el cabezazo financiero. Mucha suerte, que le den el trabajo y luego, usted decida. Ese es el nudo: la propia decisión, ciclismo, escritura...

17 nov 2011

Economía fractal

Economía fractal

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 17/11/2011 "Ante otra situación excepcional, como es la fractura de las arcas públicas, hay ciertos indicios de la vuelta a la moneda fractal. Alzira anuncia que creará una moneda propia para pagar subvenciones..."

http://www.valenciaplaza.com/ver/42692/economia-fractal.html

VALENCIA. Un fractal es una estructura matemática que se repite a cualquier escala. A pesar de definirse con un sencillo algoritmo recursivo, la estructura resultante es demasiado compleja e irregular para poder describirse bajo la geometría euclídea. La forma de un fractal es autosimilar: al ampliar o reducir su tamaño, aparece siempre la misma figura. El matemático polaco Mandelbrot acuñó el término fractal en 1975, derivándolo del latín fractus: fracturado o quebrado.

Los fractales naturales aparecen de forma espontánea, como los copos de nieve, las hojas de un helecho y las nubes. También creaciones humanas como el sistema de carreteras siguen una estructura fractal. Más allá de la su curiosa belleza, tienen aplicación en diversos ámbitos, como la biología y la meteorología. En telecomunicaciones, por ejemplo, el diseño de antenas fractales ha supuesto un gran avance en la reducción de su tamaño. La economía se podría asemejar a un fractal, tanto es su acepción matemática, ya que es autosimiliar, como lingüística, ya que está quebrada.

La zona euro está compuesta por 17 países que tienen como moneda oficial el euro. Ampliando más el zoom, España está dividida en 17 autonomías, que a su vez están formadas por diputaciones, que se subdividen en comarcas y en última instancia en ayuntamientos. Reduciendo el zoom, encontramos el G-8, el G-20 y la ONU. En todas las categorías encontramos una estructura organizativa recursiva relativamente simple y espontánea: copia la anterior. No obstante, la economía global resultante es tremendamente compleja.

Sin embargo, el euro escapa a esta lógica fractal. El dinero es monolítico, lo imprimen en Frankfurt y se presta capilarmente al resto de los países hasta llegar a las manos del público. Sin llegar a ser un Estado, ya que no tiene medios coercitivos, el BCE tiene el monopolio del dinero. De otra manera, sería difícil asignar un valor fehaciente a un trozo de papel tintado.

Tan solo en casos excepcionales, como durante la guerra civil española, hubo que recurrir al fractal monetario. Entonces cada ayuntamiento imprimía legalmente billetes de curso legal. Ante otra situación excepcional, como es la fractura de las arcas públicas, hay ciertos indicios de la vuelta a la moneda fractal. Alzira anuncia que creará una moneda propia para pagar subvenciones (lo podrían llamar alzieuro). Los abogados del turno de oficio piden al Consell que les paguen, aunque sea con bonos patrióticos. Aunque resulta tentador por su sencillez utilizar este peculiar trueque para pagar deudas a corto plazo, el resultado a largo plazo sería tremendamente complejo e irregular, como un fractal.

Otro ejemplo fractal es el caso de negocios piramidales como Rumasa y el Forum filatélico. Aplicaron un algoritmo recursivo sencillo (emitían participaciones y sellos para pagar los intereses prometidos a deudores pasados) y sus responsables acabaron en la cárcel acusados de estafa. En cambio, cuando la administración utiliza el mismo sistema recursivo, ya sea creando (inventando, en algunos casos) dinero o emitiendo bonos, es perfectamente legal. Incluso constituye la base de la financiación de muchos países. En esta economía fractal, el Estado detenta también el monopolio del fraude.
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Jordi Paniagua Soriano es ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia

2 comentarios
JOAQUIN escribió
17/11/2011 14:01

Sr. Paniagua, es usted fractalmente muy didactico.

Gerónimo escribió
17/11/2011 11:25

Los fractales, la serie fibonacci... los números aureos definen nuestra existencia como humanos de maneras más profundas que las que nos imaginamos, y los podemos encontrar en los lugares más insospechados de nuestra conducta(formación de precio en bolsa, por ejemplo). Muy interesante. Añadir que vivir en democracia es como permitir el monopolio del fraude y de la violencia por parte del estado, por hacerlo breve. Sus artículos son fuente de inspiración.


8 nov 2011

¿Crisis prolongada? Solidaridad reforzada

¿Crisis prolongada? Solidaridad reforzada

http://www.valenciaplaza.com/ver/41874/crisis-prolongada-solidaridad-reforzada.html

JORDI PANIAGUA SORIANO (*).
08/11/2011 "El exjesuita Chris Lowney en su libro 'El liderazgo al estilo de los Jesuitas' sostiene que el éxito de las grandes multinacionales se basa en aplicar los mismos principios organizativos que inspiraron a San Ignacio de Loyola: autoconocimiento, creatividad, amor y heroísmo..."

VALENCIA. Las empresas sufren un ciclo vital: nacen, se desarrollan y eventualmente desaparecen. Pocas empresas, excepto raras excepciones japonesas, sobreviven más de 100 años, y no digamos 500. Por ejemplo, ninguna de las empresas que empezaron a cotizar en la bolsa de Nueva York en el año 1792 lo ha seguido haciendo hasta hoy ininterrumpidamente.

Las empresas más antiguas del mundo son generalmente del sector de la hostelería y restauración, como el hotel Nisiyama Onsen Keiunkan, fundado en el año 705. En España, las empresas más antiguas son del sector vinícola, como Codorniu (fundada en el año 1551), Osborne (en 1772) y Torres (en 1800). Todas ellas siguen gozando de buena salud a pesar de su avanzada edad. Sin embargo, la compañía española con más experiencia es de otra naturaleza.

La Compañía de Jesús, popularmente conocida como "los Jesuitas", es una orden religiosa con una estructura organizativa similar a la de una multinacional. La Compañía, fundada en 1540, fue diseñada y gestionada como una empresa internacional con una misión muy particular, una empresa que ha conseguido sobrevivir casi medio milenio, a pesar de numerosas crisis y múltiples expulsiones.

En cierto sentido puede ser considerada como la precursora de las corporaciones internacionales, como argumenta el exjesuita Chris Lowney en su libro 'El liderazgo al estilo de los Jesuitas'. Sostiene que el éxito de las grandes multinacionales se basa en aplicar los mismos principios organizativos que inspiraron a San Ignacio de Loyola: autoconocimiento, creatividad, amor y heroísmo. Lowney, tras dejar la Compañía, trabajó en el banco de inversión JP Morgan, que viene repartiendo dividendos desde el año 1834.

Partiendo del hecho de que la experiencia la dan los años, podríamos aprender algo sobre la clave de la prolongada existencia de los jesuitas. Por ejemplo, ¿se ha aplicado al plan de rescate a Grecia alguno de los cuatro principios jesuísticos? La respuesta es trivial: se ha diseñado un plan sin ingenio alguno, titubeante y voluntario. No se han querido reconocer las propias limitaciones financieras y se ha despreciado a los habitantes de Grecia, tachándolos de vagos y maleantes, desde un principio. Queriendo rescatar y salvar a Grecia, se nos olvidó un pequeño detalle importante: los griegos (y las griegas).

De paso, los inventores de la democracia nos han dado una lección al someter el rescate a referéndum popular: los países, las empresas o las compañías no son entes abstractos, en ellos viven y trabajan personas. La demostración lógica, por reducción al absurdo, es que sin gente dejaríamos de tener problemas económicos e incluso sociales.

Se desprende del silogismo griego que ante una crisis prolongada, no se ha de respaldar solo a los bancos, gobiernos y empresas. La solidaridad con las personas ha de salir reforzada, como reza el título del último informe presentado por la Compañía más longeva de España : "Crisis prolongada, solidaridad Reforzada"

Se puede confiar en planes de rescate y misiones de salvamiento económico, pero su éxito dependerá en gran medida del propio esfuerzo y compromiso individual. Como nos recuerda Lowney, "Todos somos líderes (...) todo el tiempo, a menudo en pequeñas cosas y de manera inconsciente".
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Jordi Paniagua Soriano es ingeniero de Telecomunicaciones y
economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia


3 comentarios

Mª José García escribió
09/11/2011 14:26

Jordi, estoy al 100% con tu propuesta! La falta de valores eslo que nos ha llevado a todo esto.

09/11/2011 08:54

Alejandro: con "despotismo ilustrado" o en nombre de los trabajadores o en nombre de la igualdad siempre se finaliza utilizando el dinero del pueblo o de los ciudadanos para alimentar las ambiciones de un grupo determinado.Es la "mayoria silenciosa" la que paga los platos rotos y la solidaridad solo existe entre los que menos tienen en riqueza y son rico en sensibilidad Atte Alejandro Pillado Valencia 2011

Alejandro escribió
08/11/2011 18:48

Lamentablemente vuelve el Despotismo "Ilustrado" todo para el pueblo, pero sin el pueblo y con el dinero del pueblo....


25 oct 2011

El nudo sisifiano de la exportación

El nudo sisifiano de la exportación

http://www.valenciaplaza.com/ver/41031/el-nudo-sisifiano-de-la-exportacion.html

JORDI PANIAGUA SORIANO (*).
25/10/2011 "La internacionalización de la economía podría, con la magnitud adecuada, aflojar el nudo. Últimamente se viene escuchando el mantra 'trabajar más por menos', cuando lo eficiente sería 'trabajar fuera por más'..."

VALENCIA. ¿Pasa la recuperación económica por la exportación? Con la demanda interna deprimida y la Administración pública con la caja vacía deambulando por la senda de la austeridad, la exportación parece una vía viable para atajar el déficit y retomar el crecimiento económico.

El problema de déficit fiscal es en parte cíclico. Lo que ingresa en impuestos depende del momento económico y el gasto es una función, en gran medida, de la población. Dado que la población cambia lentamente, si caen súbitamente los ingresos se produce un desajuste negativo.

Puede concurrir también un desajuste estructural. Es difícil mantener un sistema social nórdico con una fiscalidad mediterránea y una productividad latina. Nuestra presión fiscal está muy por debajo de los países más avanzados en materia social y no por casualidad, ya que la productividad se encuentra bastante por debajo.

Para solventarlo, puedo gastar menos, ingresar más, pedir dinero prestado o imprimir más dinero. Como no hay meriendas gratis, estas alternativas tienen un coste. Si gasto mucho menos, la economía puede llegar a deprimirse más. Ingresar más por la vía de los impuestos es arriesgado, ya que puedo ahogar a familias y empresas.

Pedir dinero prestado tiene el inconveniente de que más tarde o temprano lo tendré que devolver (o no) con unos intereses. Si pudiéramos crear dinero, subirían los precios y nos volveríamos más pobres. Los intentos por empujar la roca fiscal acaban rodando hacia abajo. Como un nudo que se aprieta cada vez más al intentar soltarlo, un nudo sisifiano.

Alternativamente, podría intentar traer dinero fresco de fuera, es decir vender en el extranjero. Para ello, las empresas tendrían que espabilarse más, al menos tanto como las foráneas. Una mayor exposición a mercados más competitivos hace que avancemos en productividad y, de paso, en ingresos. La internacionalización de la economía podría, con la magnitud adecuada, aflojar el nudo. Últimamente, se viene escuchando el mantra 'trabajar más por menos', cuando lo eficiente sería 'trabajar fuera por más'.

Sin embargo, el nudo es tan denso que parece tener gravedad propia. Las exportaciones disminuyen con la distancia, por lo que la mayoría se concentran en países vecinos como Francia y Alemania. Con la actual política de tipos del BCE, respondiendo al mandato fundacional del control de la inflación, las perspectivas a corto plazo es que ambos países mantengan una inflación baja, por debajo del 2%.

Si apostamos por ser mínimamente competitivos en nuestro mercado exterior, nos veríamos obligados a mantener una inflación negativa. Una deflación que reduciría aún más la demanda y las arcas del Estado, volviendo a la casilla de salida. La exportación es una condición necesaria para la reactivación económica, pero no suficiente para deshacer un nudo sisifiano. Pero al menos no apretaría tanto.
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Jordi Paniagua Soriano, ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia


4 comentarios

CARLOS FEBRER escribió
26/10/2011 13:07

CIERTO!!

AlbertoB escribió
26/10/2011 09:43

En España se trabaja por y para España. Poca exportación, pocas empresas que realmente piensen a lo grande para salir a vender fuera y que venga dinero al país, que es la única manera de realmente enriquecerlo. Además, la productividad es mala, eso lleva a peores sueldos, y a su vez desgana, y menos productividad. La gente no se siente parte de la empresa, y les da igual el futuro de esta mientras cobran a fin de mes. Nosotros hemos recurrido a workmeter, un programa que mide la productividad de los que trabajamos con ordenador (la mayoría en mi empresa), y es increíble la de horas perdidas por diversas causas, y es extrapolable a las demás. Al menos hemos detectado porqué, y estamos solucionándolo.

Alejandro escribió
25/10/2011 11:24

Pero si la gente se va a trabajar fuera no solucionamos el problema. Hay que conseguir que las empresas de fuera inviertan aquí y nos hagan más productivos.

JOAQUIN escribió
25/10/2011 10:43

Muy bien definido: sistema social nórdico con una fiscalidad mediterránea y una productividad latina.


19 oct 2011

¿Cómo combatir el incesante aumento del paro en España y reducirlo?

¿Cómo combatir el incesante aumento del paro en España y reducirlo?

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 19/10/2011 "He intentado otra vez hacer lo correcto y no quedarme quieto y llegar hasta el estadio del 'pluridesempleo'. Para el pluridesempleado la casilla de profesión se queda corta: estudiante, investigador, doctorando, voluntario, ciclista, articulista, profesor asociado, profesor particular y tutor..."

http://www.valenciaplaza.com/ver/40749/como-combatir-el-incesante-aumento-del-paro-en-espa%C3%B1a-y-reducirlo.html

VALENCIA. "No lo sé", sería la primera respuesta que me viene a la cabeza a la pregunta que lanza valenciaplaza.com en su foro de ideas, en una iniciativa que aúna reflexión con compromiso. Me aventuro improvisadamente a contestar a la pregunta en la pequeña tribuna que generosamente me ofrece esta publicación digital. Desgraciadamente, poco tengo que aportar al análisis efectuado ya.

En cambio, considero que puedo aportar una modesta perspectiva personal desde la trinchera, desde el reverso tenebroso del paro, situación en la que me encuentro desde hace unos meses. Con ello, realmente estoy planteando, a lo Kennedy, una cuestión ligeramente diferente: ¿qué puedo hacer yo para combatir el paro? O más llanamente ¿Cómo encuentro empleo?

La respuesta sigue siendo "No lo sé", pero matizaría que fruto de la necesidad "alguna idea tengo". Primero apuntaría que no es lo mismo reducir el paro que crear empleo. Por ejemplo, exportando parados se reduce el paro, pero no se aumenta el empleo. No es retórica, me han llamado del Servef por dos ofertas de trabajo en Suecia, una en Estocolmo y otra en Gotemburgo (dejo el link por si alguien le interesa la oferta).

La primera vez pensé que se trataba de una broma de algún amigo, pero en vista de la insistencia me lo he tomado más en serio. Aunque aún no estoy preparando la ropa de abrigo, he respondido a la oferta sueca por los motivos que expongo a continuación en mi carta de presentación:

"Estimados señores y señoras suecos:
He procurado hacer siempre lo que considero correcto. Estudié, aprendí idiomas y me fui al extranjero para poder volver con bagaje y experiencia. Mi sorpresa fue que al cabo de unos años, al intentar regresar a España, mucho antes de que empezara esta crisis, tampoco había, salvo algo en Madrid, demasiado trabajo cualificado. Entre el politécnico en los 90, y los alemanes, se me ha forjado un carácter de ingeniero, pero me lo estoy quitando a base de ciencias sociales y del olor del mar. En otras palabras, me he ido ganando la vida en Valencia como economista, hasta que acabé en la cola del paro junto con otros cinco millones de españoles.

Tampoco es el fin del mundo, que "está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte", como dijo un matemático francés. Así que he intentado otra vez hacer lo correcto y no quedarme quieto y llegar hasta el estadio del "pluridesempleo". Para el pluridesempleado la casilla de profesión se queda corta: estudiante, investigador, doctorando, voluntario, ciclista, articulista, profesor asociado, profesor particular y tutor.

Cobrar o no cobrar no es la cuestión fundamental en esta fase. Lo importante es no quedarse parado y estar satisfecho con lo que se hace. Tras agotar, o acabar agotado por el pluridesempleo, viene el empleo. Mejor o peor, más cerca o más lejos, pero la alternativa a esta sucesión ya la derivó Pascal.

He defendido siempre una economía débil, es decir sin todas las repuestas, con la flexibilidad y la internacionalización como elementos fundamentales para combatir el desempleo. Ahora, por coherencia personal, no puedo dejar de mostrar interés por su oferta de trabajo. No resuelvo con ello todas mis reticencias y supongo que ustedes tendrán también dudas con respecto a mí. Aunque hay veces que pienso que me equivoco teniendo toda la razón, como canta un poeta local, considero que lo correcto en este caso sería llegar a conocernos.

Atentamente,

Jordi Paniagua Soriano, ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia"

5 comentarios

JOAQUIN escribió
20/10/2011 13:13

Siguiendo la linea del articulo. . No hay mejor, ni peor, si estas quieto o en movimiento, sufres el mismo dolor.

Elodie escribió
19/10/2011 15:01

Cuánta razón tienes en este artículo. Lo que mata al desempleado muchas veces no es tanto la falta de trabajo sino el agotamiento de lo que llamas el "pluridesempleo". Tu artículo llama a la esperanza y al desarrollo de un espíritu positivo. Creo que el mensaje principal sigue siendo "no cerrad ninguna puerta y pensad que de cada experiencia se puede sacar y aprender algo". Sin embargo, no puedo impedirme pensar donde está el bienestar de cada uno en esta lógica... Hoy en día se oye mucho decir “hay que irse fuera" pero una expatriación puede ser dolorosa y si soluciona los temas laborales puede crear problemas personales. Entonces como encontrar un equilibrio aquí... Por lo tanto estoy totalmente de acuerdo, lo importante es no quedarse parado y estar satisfecho con lo que se hace, lo importante es seguir adelante porque algún dia algo mejor vendrá.

Jaime Tatay escribió
19/10/2011 11:37

Jordi, gracias por este artículo. No está escrito sólo con la cabeza. Al leerlo me ha venido a la cabeza una cita de Mario Benedetti, que viene a cuento de la realidad que vivimos en este país (y en buena parte del mundo): "la realidad depende del dolor con que se mira"

Gero escribió
19/10/2011 10:54

¡Olé por la carta!

Alejandro escribió
19/10/2011 09:58

Me he emocionado al leer estas lineas. Yo no puedo citar a economistas ni sociologos pero estoy convencido de que la sociedad necesita a gente como tú en puestos de responsabilidad para afrontar los dificiles momentos que estamos viviendo y para sentar las bases que nos garanticen un futuro mejor. Mucho ánimo amigo!

11 oct 2011

Banco(s) de España

Banco(s) de España

Ayer "Sin darnos cuenta, un día nos podremos despertar con bancos en vez de cajas, con ministerios en vez de consellerias y con juntas centrales en vez de diputaciones, resolviendo así el dilema económico entre la eficiencia y la equidad..."

http://www.valenciaplaza.com/ver/33767/Bancos-de-Espa%C3%B1a.html

VALENCIA. Cuando la aparición del Banco Central Europeo parecía relegar la institución española a poco más que un cementerio de elefantes, al estilo de los observatorios que trufaron el panorama político-empresarial hace unos años, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, o MAFO como él prefiere que no le llamen, ha revitalizado y llenado de contenido el Banco de España. En una de las peores (y más interesantes) épocas para ser banquero de banqueros, ha pasado de las llamadas a unión de la banca con aquel "Banqueros de España, uníos" a la calificar la gestión de la Caja de Ahorros del Mediterráneo como "lo peor de peor". Puestos a buscar calificativos, podría haber tomado un préstamo imposible de Bunbury, para repetir aquello de "No fue bueno, pero fue lo mejor; casi todo salió de otra manera".

La polémica está servida para el rifirafe político entre quién debería haber supervisado y quién no. La competencia en solvencia de las instituciones financieras recae sobre el Banco de España, sin embargo los estatutos de autonomía disponen también de competencias sobre las cajas de Ahorros. Afortunadamente disponemos de una Dirección General de Desarrollo Estatutario, que podrá esclarecer el entuerto e informarnos sobre el grado de desarrollo y cumplimiento de los artículos referentes a las Cajas y su supervisión.

Como informa el IVF en su web, la supervisión prudencial de las Cajas de Ahorros en su territorio es competencia del IVF, junto al Banco de España, en virtud del artículo 55 del Estatuto. Por ejemplo, los directivos de las cajas deben informar al Instituto Valenciano de Finanzas sobre cualquier operación de riesgo que incurran... ¿tan sólo en Valencia, Castellón o Alicante? La segunda directiva de coordinación bancaria de la UE, donde el país de origen se encarga del control global del establecimiento bancario, no parece haber sido trasladada a nuestra peculiar unión autonómica.

Concurren otros factores en la lenta desaparición de las cajas. Aunque la confusa y difusa supervisión no ha ayudado demasiado, el principal es un problema de gobernanza, que las han conducido a una situación de quiebra. El miedo a un segundo Lehman Brothers también ha contribuido. Fue tal el terremoto financiero que ocasionó, que ningún responsable político se atreve a "dejar caer" a una institución financiera (o país). No hace mucho que el Banco de España inyectó, eufemismo de "gastar", 7.750 millones de euros en unas entidades cuya supervisión está dividida en un limbo entre los que prestan el dinero y los que nombran a los consejeros.

Incurren con ello en un riesgo moral evidente que se ha materializado en una gestión alegre e indemnizaciones multimillonarias. Es como conducir un tanque con seguro a todo riesgo, no me importa si lo estrello contra una pared. Entiendo que no todos podemos ser futbolistas y que nos garanticen por convenio que cobraremos a fin de mes, pero si le doy a alguien casi 8.000 millones de euros, me aseguraría poder recuperarlos.

Por último, las cajas se han visto envueltas en un vendaval de poniente, seco y austero, que bajo la justificación de crisis y malversaciones, arrastra por el corredor central todo lo que huele a autonómico. La mayor aportación de las cajas ha sido acercar el crédito y la cultura financiera a la sociedad. Como en buena parte lo han hecho también diputaciones, autonomías, ayuntamientos y empresas públicas. Sin darnos cuenta, un día nos podremos despertar con bancos en vez de cajas, con ministerios en vez de consellerias y con juntas centrales en vez de diputaciones, resolviendo así el dilema económico entre la eficiencia y la equidad.

Concentrar y alejar las responsabilidades despersonalizando la toma de decisiones, economiza. Pero es ingenuo esperar que nos arreglen todos los asuntos desde fuera. Puede incluso que continuemos con los mismos problemas, ya que si no los solucionamos, persistirán aunque se trasladen a 350km o 1.700km de distancia.
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Jordi Paniagua es ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la UCV


1 comentario

Alejandro escribió
13/10/2011 17:04

Deberían haberlos dejado quebrar. Era la única manera de depurar responsabilidades. La mierda hay que limpiarla, no moverla de sitio. ¿Qué pasó en Argentina?