23 abr 2020

La COVID-19 y la seguridad de suministro de equipos sanitarios esenciales

 La COVID-19 y la seguridad de suministro de equipos sanitarios esenciales (Funcas Blog)

La actual pandemia ha puesto de manifiesto un desabastecimiento de equipos y bienes sanitarios esenciales, tanto para prevenir la transmisión del virus SARS-CoV-2 (p.ej. mascarillas, guantes, jabones), como para combatir la enfermedad asociada COVID-19 en pacientes críticos (p.ej. respiradores). Por consiguiente, el sistema sanitario y de prevención necesita aumentar el suministro de este tipo de bienes esenciales. Diversas empresas se han reorientado hacia la producción de equipos de protección (ropa, mascarillas). Sin embargo, surgen dudas acerca de su capacidad para hacer frente a la creciente demanda, así como de la posibilidad de producir localmente equipos médicos más complejos. En este artículo se analiza en qué medida depende España de terceros países para satisfacer el incremento de demanda de estos equipos sanitarios esenciales para combatir la pandemia.

La importación de equipos sanitarios esenciales no tiene por qué representar un riesgo en el suministro, siempre que se pueda asegurar su abastecimiento. Gracias a la diversificación de proveedores y las ventajas del comercio, la globalización puede representar un seguro contra el desabastecimiento como nos señalaban aquí y aquí. No obstante, el suministro puede verse afectado por factores estructurales, como una baja diversidad de exportadores, y coyunturales, como limitaciones al comercio a través de barreras arancelarias o similares. Como nos muestra este estudio de la Reserva Federal americana, el mercado de equipos sanitarios esenciales está concentrado en 10 países que suman el 72% de las exportaciones mundiales. La situación se agrava si se tiene en cuenta que los principales suministradores a nivel internacional, China y Estados Unidos, han estado o están en cuarentena. En cuanto a las barreras al comercio, numerosos países, entre ellos Alemania y China, han restringido la exportación de equipos sanitarios esenciales (ver Global Trade Alert).

 

Fuente: Protectionism and Dependence on Imports of Essential Medical Equipment. Federal Reserve Bank of St. Louis.

Equipos sanitarios esenciales

El análisis comienza identificando los productos sanitarios esenciales para hacer frente a la pandemia, tal como se puede ver en el cuadro 1.


Fuente: Elaboración propia y Reserva Federal de San Luis

Nota: La base de las correspondencias entre TARIC y CNAE corresponde a un estudio puntual realizado por el INE (http://www.ine.es/daco/daco42/clasificaciones/cnae09/corre_cn_nace.xls)

Evolución de importaciones y exportaciones

El gráfico 2 muestra la evolución de las importaciones y exportaciones españolas de bienes sanitarios esenciales como porcentaje del comercio total. Puede observarse cómo desde el año 2011 el déficit comercial (la diferencia entre importación y exportación) tiende a aumentar.

 

 

Fuente: elaboración propia con datos de Datacomex.

Fuentes de suministro

En 2017, España importó productos médicos esenciales por un valor de 16.000 millones de euros. La mayor parte de las importaciones (un 66%) corresponde a equipos médicos esenciales. El mapa que se muestra a continuación refleja nuestros principales suministradores de bienes sanitarios esenciales. Como puede apreciarse, las principales fuentes de suministro provienen de China, Alemania y Francia, seguidas por Italia y Estados Unidos.

Mapa 1. España: principales países suministradores de bienes sanitarios esenciales

Fuente: elaboración propia con datos de Datacomex.

Seguridad de suministro

En el cuadro 2 se muestra que la importación de productos médicos esenciales para hacer frente a la pandemia representa casi el 80% de la demanda doméstica. En cambio, España exporta el 86% de su producción. Por países, las principales fuentes de suministro provienen de China (13%), Alemania (13%), Francia (8%), Italia (7%) y EEUU (6%). Para contextualizar estos datos, el mismo análisis para Estados Unidos revela que el país americano exporta el 20% de su producción, sus importaciones representan el 30% de su absorción doméstica y su dependencia de China es 5 puntos menor (ver fuente).

Cuadro 2. Importación y exportación productos médicos esenciales (agregados), 2017


Total España China Alemania EEUU
Importación (% absorción) 79% 13% 13% 6%
Exportación (% producción) 86% 1% 4% 3%
Déficit comercial (% producción) -54% -14% -10% -4%

Sin embargo, estos datos agregados esconden una heterogeneidad importante y una realidad distinta si los desagregamos por bienes de protección (cuadro 3) y equipos médicos (cuadro 4). Podemos observar tres hechos interesantes. Primero, España tiene una dependencia mayor en equipos médicos esenciales (necesitamos importar casi todos estos equipos: 94% frente al 62% en bienes de protección) y de un número menor de países. En cambio, la dependencia de países de fuera de la Unión Europea es relativamente menor en los equipos médicos esenciales. Por último, España tiene una ventaja comparativa revelada en equipos médicos esenciales, al exportar casi toda su producción. 

Cuadro 3. Importación y exportación de bienes de protección esenciales, 2017


Total España China Alemania EEUU
Importación (% absorción) 62% 14% 6% 1%
Exportación (% producción) 58% 1% 5% 2%
Déficit comercial (% producción) -11% -15% -2% +0,3%

Cuadro 4. Importación y exportación de equipos médicos esenciales, 2017


Total España China Alemania EEUU
Importación (% absorción) 94% 11% 17% 9%
Exportación (% producción) 88% 2% 4% 3%
Déficit comercial (% producción) -99% -10% -14% -6%

Los principales proveedores que cubren nuestra demanda de bienes de protección son China (14%), Alemania (6%), Italia (5%) y Marruecos (4%). En cambio, en los equipos médicos son: Alemania (17%), China (11%), Francia (9%) y EEUU (9%). El índice Herfindahl–Hirschman de concentración para la dependencia de importaciones es aproximadamente del 3% para bienes de protección y del 7% para equipos médicos, indicando que la concentración es mayor en equipos médicos.

No obstante, existen ciertos productos de protección con una concentración crítica: la mitad de las mascarillas proviene de China y la práctica totalidad de los guantes de látex tiene como origen Malasia. Por último, cabe resaltar que la mayor parte de los países de los que importamos bienes médicos esenciales (el 64% del volumen) pertenecen a la Unión Europea, con la que no tenemos barreras comerciales. En cambio, los países de la UE solo suman el 40% del volumen de nuestros suministradores de bienes de protección esenciales.

Conclusión

España muestra una alta dependencia de terceros países a la hora de satisfacer la demanda de bienes y equipos sanitarios, tanto para evitar la propagación del virus SARS-CoV-2 como hacer frente a la enfermedad asociada COVID-19. En particular, la dependencia de equipos médicos esenciales es mayor que la de equipos de protección individual. Sin embargo, la estructura de proveedores de equipos médicos es más cercana a nuestro entorno y por tanto más fiable que la de bienes de protección.

Todo ello hace pensar que el desabastecimiento actual, en especial de los medios de protección esenciales, parece obedecer a una situación coyuntural, debido a la absorción doméstica de los principales productores de estos bienes y al aumento de la demanda del resto del mundo. Para garantizar el suministro, parece razonable tomar medidas coyunturales como incrementar la producción doméstica de bienes de protección individual e intensificar la diversidad de importadores. Resulta poco probable que la reconversión industrial hacia bienes de protección esenciales sea permanente, al no disfrutar España de una ventaja comparativa clara en este sector. En cambio, el desabastecimiento de equipos médicos esenciales tiene un mayor componente estructural por varios motivos: la reconversión de la producción es más compleja, la dependencia del exterior es mayor y su producción se encuentra concentrada en pocos países. A corto plazo, la cercanía de los proveedores podría reducir el riesgo de desabastecimiento. Sin embargo, la seguridad de suministro en el medio y largo plazo requería de medidas estructurales amplias en el seno de la Unión Europea.


La absorción se calcula sumando la producción en los códigos CNAE del cuadro 1, las importaciones y restando las exportaciones.

Se han utilizado datos de 2017, ya que son los últimos disponibles con cuatro dígitos CNAE.

13 abr 2020

Evaluación a distancia: justa, fiable y eficiente

 Evaluación a distancia: justa, fiable y eficiente.

Una vez superado el escollo de las clases a distancia (ver algunas recomendaciones aquí), los profesores nos enfrentamos al reto de evaluar a los alumnos de manera no presencial. La evaluación es una parte del sistema de aprendizaje. Por una parte, recoge el grado con el que el estudiante ha asimilado los contenidos de la asignatura (y en parte también la capacidad del profesor para transmitirlos, pero eso es otro tema). Por otra, certifica la aptitud del estudiante para desempeñar con destreza la materia en su futura profesión. Por tanto, el sistema de evaluación ha de ser justo y fiable, pero también eficiente. Será justo si refleja el conocimiento del alumno sin sesgo, fiable si limita el fraude o la copia y eficiente si no impone una carga excesiva ni al profesor ni al alumno.

Más allá del rigor académico o intelectual, es bastante evidente que no querríamos confiar nuestra salud a médicos que no tuvieran los conocimientos necesarios para curarnos o a arquitectos que se les derrumbaran los edificios (curiosamente, estas son las dos carreras que se han mantenido al margen de la reforma educativa de Bolonia, pero eso es otro tema que ya tratamos aquí).

Hasta la fecha, uno de los sistemas más eficientes y fiables para evaluar los conocimientos y aptitud de los estudiantes es mediante un examen presencial. Se reúne a todos los alumnos en una sala a una misma hora, se comprueba su identidad, y permite controlar el fraude de una manera razonable. Sin embargo, lo más probable es que este curso no podamos evaluar a los alumnos en el aula. Por tanto, los profesores nos encontramos ante el problema de adoptar un sistema de evaluación que garantice unos parámetros de eficiencia, fiabilidad y justicia similares.

Un examen on-line es igual de eficiente (o incluso más si la corrección es automática) que uno presencial. Tiene además la ventaja pedagógica del feedback inmediato frente al diferido (aquí y aquí). La pregunta que más nos suele preocupar es si la evaluación a distancia y on-line es fiable, o al menos tan fiable como el examen presencial. La posibilidad que los alumnos puedan realizar algún tipo de fraude (copiar) es la principal resistencia que encuentra este sistema de evaluación. No obstante, existen métodos y diseños óptimos que maximizan la fiabilidad de estas pruebas.

La respuesta es que no podemos asegurar la fiabilidad al 100% (tampoco en el examen presencial). Ningún sistema es un sistema infalible contra los sistemas de copia o fraude, que son cada vez más sofisticados (como por ejemplo el hackeo de notas). Sin embargo, hay ciertas pautas (algunas de ellas aquí) que pueden asegurar una mayor fiabilidad de un examen final o parcial on-line sin sacrificar la eficiencia:

  1. Diseñar las pruebas teniendo en cuenta que los estudiantes tienen acceso a todo el material. Es decir, plantear un examen donde el estudiante tenga que recurrir a razonar, evaluar o aplicar lo aprendido más que a repetir lo memorizado. La prueba puede consistir en un trabajo de investigación, ¿por qué no? Yo recuerdo con pavor los exámenes de la carrera que permitían todo el material posible: eran con diferencia los más difíciles.
  2. Diseñar las pruebas teniendo en cuenta que los estudiantes se pueden comunicar entre ellos. Este punto es crucial en aquellas asignaturas con grupos numerosos que tengan que recurrir a test on-line de opción múltiple. Tener un tiempo limitado y ajustado para contestar cada pregunta es clave para desincentivar la cominicación. Existen también medios técnicos en Moodle para aleatorizar y personalizar los test on-line de opción múltiple (ver más aquí). El lenguaje de programación Cloze en Moodle permite que una misma pregunta aparezca a cada alumno con unos cálculos distintos o aleatorios (ver más aquí).Otra posibilidad es, por ejemplo, dejar escoger al examinado las preguntas a responder de entre varias posibilidades
  3. Control de copias: Existen varios programas anti-plagio para las preguntas a desarrollar, como el famoso Turnitin, o detección de fallos comunes en los tipo test.Control de la identidad, como los sofisticados sistemas de reconocimiento facial (aquí), con la firma electrónica, manuscritas o videos.
  4. Sistema de desincentivos: Se puede plantear un sistema que de manera aleatoria (o en caso de sospecha) se requiera un examen oral y visual por video-llamada. También ser inflexibles ante la detección de copias.

Adicionalmente, un único examen (presencial o no) puede no ser totalmente ni justo ni fiable ni eficiente. Por una parte, no asegura poder evaluar el conocimiento o destreza de los alumnos de manera perfecta. No deja de ser una muestra única y por consiguiente contiene un sesgo en la estimación (por ejemplo, una enfermedad el día del examen). Por este motivo, en este artículo sugieren combinar métodos on-line con presenciales para disminuir el sesgo. Por otra, la probabilidad de copia es mayor en un único examen, que un número mayor de pruebas a lo largo del cuatrimestre. Por último, puede suponer un coste adicional innecesario tanto para el alumno como para el profesor.

¿Se necesita un examen final para evaluar al estudiante? Cada asignatura y grupo tendrá sus propias características, pero en muchos casos no se precisa un examen final presencial para obtener una califación fiable, justa y eficiente tanto para el profesor como para el alumno.

Existen argumentos de peso para no realizar una prueba final y aun así garantizar los criterios de evaluación (especialmente si no se puede desarrollar una prueba presencial). El principal argumento teórico de no realizar ninguna prueba final es el teorema del límite central. Si se dispone de suficientes notas parciales de evaluación continua la nota final será muy parecida a la del examen final. Como la media es un estimador insesgado, la media de muestras repetidas del conocimiento del estudiante coincidirá con el valor de su conocimiento real. En cambio, la varianza de las notas será menor, como ya apuntábamos hace algún tiempo aquí. Es decir, las notas tenderán a estar más concentradas en torno a la media, con menos suspensos, pero también con menos matrículas. Intuitivamente, es más fácil obtener un 10 ó un 0 en un examen que un 10 ó un 0 en todas las prácticas.

En cuanto a la evidencia empírica, existe una arrolladora evidencia que las notas de la evaluación continua e incluso la primera prueba están correlacionadas con la nota final (aquí y aquí, aquí, aquí, aquí). Puede ocurrir, como nos señalan aquí, que la evaluación continua no recoja el efecto de la curva de aprendizaje del estudiante, ya que más de la mitad de los aprobados en las primeras pruebas obtienen una calificación superior en el final (sin embargo, la mayoría de los suspensos siguen suspendiendo). Esto se puede solucionar ponderando más las pruebas finales o realizando una prueba extra o quitando la peor nota, por ejemplo. Por aportar mi experiencia, en mis asignaturas del primer cuatrimestre la diferencia entre la evaluación continua mediante un test online de cada tema y el examen final fue menos de un punto.

Por tanto, si se dispone de un número aceptable de notas durante el cuatrimestre, por ejemplo un test de cada tema, podemos estar razonablemente seguros que la evaluación continua es un sistema de calificación justo (sin sesgo), eficiente (sin demasiados costes) e igual de fiable sujeto a  que en cualquier caso no se podrá celebrar una prueba presencial. Incluso la probabilidad de fraude es mayor con una única prueba que con varias pruebas a largo del cuatrimestre.

En mi asignatura de economía sectorial, por ejemplo, he dejado escoger al propio alumno si prefiere un sistema de evaluación continua (en el caso de haber entregado todas las pruebas), mixto al 50%, o examen final online (en el caso de no haber podido realizar las prácticas o pruebas por motivos justificados). Considero que es la mejor opción si se realizaron además pruebas presenciales antes de la cuarentena.

La universidad es un sistema de enseñanza de adultos para adultos. El trabajo de los alumnos es aprender y el del profesor enseñar (además de leer, escribir, investigar, divulgar, publicar, participar en congresos). El aprendizaje es, por tanto, responsabilidad de ambos y se basa en un proceso de confianza mutua. Cualquier sistema de evaluación que escojamos para medir el grado de aprendizaje tendrá sus fallos. Pero combinando tecnología, teoría y evidencia empírica es posible diseñar y adoptar un sistema de evaluación a distancia justo y fiable además de eficiente.