12 abr 2011

¿Sobrecualificación académica o infracualificación laboral?

http://www.valenciaplaza.com/ver/23611/Sobrecualificaci%C3%B3n-acad%C3%A9mica-o-infracualificaci%C3%B3n-laboral.html

¿Sobrecualificación académica o infracualificación laboral?

JORDI PANIAGUA (*). 12/04/2011 "Los universitarios españoles están más o menos formados que en Europa, es el mercado laboral en España el que demanda menos cualificación de entrada..."

VALENCIA. "Trabajar o no trabajar" se preguntaría hoy en día un Hamlet moderno. "Dátis decuestion", añadiría Manolito, que prácticamente nació trabajando. Es de suponer que Quino utilizaba una licencia onomatopéyica de los versos de Shakespeare. Puede también que se refiriera al almirante Datis cual comandó las tropas persas en la batalla de Maratón en el 490 a.C. Desde entonces, el número 42, distancia en kilómetros entre Atenas y Maraton, ha sido una referencia universal, sinónimo de gran esfuerzo y dureza.

Bastantes años después, con gran tesón y empecinamiento, hemos conseguido otra hazaña maratoniana: un 42% de paro juvenil. Un lacónico Filípedes, pero con corbata y cartera de ministro gritaría "Hemos vencido!". España triplica la tasa mundial (13%) y está a la cabeza de Europa, con una media del 21%. Algo huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca.

¿Por qué tenemos una tasa de paro tan elevada entre los jóvenes? La respuesta no es fácil. Suelen buscarse respuestas en la educación, ya que suele ser la etapa inmediatamente anterior al trabajo.

"Estudiar o no estudiar", datis decuestión también. La pregunta mágica del "¿estudias o trabajas?" ya no funciona entre los jóvenes. El binomio estudios-trabajo ha sufrido una ruptura. Muchos jóvenes han decidido continuar sus estudios ante la imposibilidad de encontrar un trabajo. Dos recientes publicaciones aparentemente contradictorias pueden arrojar luz a la pregunta. Según Adecco, entre un 5 y 10% de currículos se sesgan a la baja, es decir, ocultan información académica para optar a trabajos menos cualificados.

Sin embargo, la última publicación sobre Capital Humano del IVIE asegura que a mayor formación, mejor trabajo. Si ambas noticias fueran simultáneamente ciertas, indicaría que el nivel de estudios afecta positivamente a la calidad del trabajo, pero negativamente a la probabilidad de conseguirlo. Una vez conseguido, el trabajo es mejor para el universitario, pero lo difícil en este caso es esa primera vez.

Al igual que en el efecto de una frontera entre países en comercio internacional, el nivel de estudios parece ser una barrera de entrada al mercado laboral. Pero una vez dentro, los estudios ayudan. Entonces, más que sobrecualificación académica, deberíamos hablar de infracualificación laboral. Los universitarios españoles están más o menos formados que en Europa, es el mercado laboral en España el que demanda menos cualificación de entrada, pero permite un mejor trabajo al que estudia.
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(*) Jordi Paniagua Soriano es profesor de Econometría en la Facultad de Estudios de la Empresa de la UCV

2 comentarios

Joaquin escribió
12/04/2011 09:32

Estos datos demuestran la falta de cordinacion entre el mercado laboral y el sistema educativo en España, que en mi opinion es basica para un desarrollo "logico", ahora bien, si lo que buscamos en crear beneficios sin una planificacion suceden situaciones como la descrita en este articulo. Un saludo.

apsabater escribió
12/04/2011 08:22

Es duro leer sobre el porcentaje de jovenes en el paro, alineado con el "efecto tragaderas" quizá por el cambio tan repentino, estan todos en fuera de juego, esperando que alguien lo solucione y conformandose con ver a sus colegas en la misma situación. Para ampliar las tragaderas, les llaman generación nini. Como iba a salir a la calle una generación con ese nombre. Al principio de los 90 nos llamaban "generación x". // En la ultima frase podemos interpretar que en España, en relación a europa, quien estudia tiene un mejor trabajo una vez lo consigue, dudoso. Probablemente la comparación es con quien no estudia, no?

28 mar 2011

No es inversión extranjera todo lo que reluce

http://www.valenciaplaza.com/ver/22597/No-es-inversi%C3%B3n-extranjera-todo-lo-que-reluce.html

No es inversión extranjera todo lo que reluce

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 28/03/2011

VALENCIA. Leo con agradable sorpresa que la inversión extranjera directa (IED) en España aumentó un 41,5 % en 2010, hasta alcanzar los 23.415 millones de euros, según de los datos "analizados" por Invest in Spain, del Ministerio de Industria.

Un aumento de la IED tan espectacular en el último año parece una de las pocas noticias positivas en lo económico. Las políticas económicas encaminadas a atraer inversión a España estarían dando sus frutos. Incluso el titular de la noticia publicada en este medio sorprende: "Desconfían de España, pero invierten en ella". El Sr. Ministro ya tiene argumentos para ir de gira por EEUU.

Estos magníficos datos nos harían incluso replantarnos los fundamentos teóricos de la IED: en España la IED ha dejado de depender cíclicamente del PIB (que anda por los suelos). Se ha encontrado una fórmula magistral para aumentar la inversión extranjera y con ello la confianza de los inversores hasta cuotas desconocidas. Pobre Jan Tinberger, primer premio Nobel de Economía en 1969, al ver que su ecuación de gravedad del comercio internacional ha encontrado una excepción ibérica. Ya desafiamos los elementos una vez en la historia, ahora retamos incluso a Newton.

En España, la IED no sólo ha aumentado un 41,5%, sino un 174,24%, según la Subdirección General de Inversiones Exteriores. Pero ese espectacular aumento se debe exclusivamente a inversiones no productivas, provenientes de Empresas Tenedoras de Valores Extranjeros (ETVE). Las inversiones productivas, las que crean riqueza y empleo, han descendido un 4,99% en 2010.

Se puede observar, efectivamente una "fuerte recuperación de la IED", pero en cambio las pobres estadísticas torturadas perdieron en el camino "todo su rigor". Lo positivo es que no habrá que reescribir todos los manuales de economía internacional, con una pequeña matización en la nota de prensa habría sido suficiente.

Los esquimales tienen más de treinta palabras intraducibles para decir nieve. Los valencianos, otras tantas para la naranja. Y los economistas, unas diez para decir inversión. Todas significan renunciar a un beneficio inmediato por una ganancia futura. Llamamos inversión tanto a comprar unos terrenos, construir una fábrica, contratar a 400 personas y construir coches, como a adquirir acciones de Ford en Wall Street o a consolidar en España las cuentas de filiales extranjeras por los beneficios fiscales del holding. Como diría Orwell unas son más inversiones que otras, ya que no todas tienen el mismo efecto sobre la economía local.

¿Y Valencia? Sería motivo de otra reflexión el descenso de un 72% de IED productiva en la Comunitat en el año 2010. La Comunitat estaría fuera de los puestos de la Champions, pero se clasificaría para la UEFA, en una sexta posición.
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Jordi Paniagua Soriano es profesor de Econometría en la Facultad de Estudios de la Empresa de la UCV

4 comentarios

Joaquin escribió
30/03/2011 09:38

Que sorpresa! Manupulación de datos a cargo de los organismos publicos! Como dice la cancion; depende del cristal con el que miras, todo es horrible o terriblemente bello.

Alejandro escribió
29/03/2011 17:54

Muy interesante! Gracias.

Natalia Villora escribió
29/03/2011 07:16

Un artículo con argumentos excepcionalmente claros y sobre todo bien explicado para profanos. Enhorabuena

salvador perez moreno escribió
28/03/2011 15:11

¿A qué puede deberse este brutal descenso en nuestra comunidad? ¿Hay alguna solución? ¿tienen nuestros politicos algo de culpa?

21 mar 2011

La economía débil, según Marx

http://www.valenciaplaza.com/ver/21845/La-econom%C3%ADa-d%C3%A9bil--seg%C3%BAn-Marx.html

La economía débil, según Marx

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 21/03/2011

VALENCIA. El recurso a los pensadores clásicos viene siendo habitual para dar explicación a los fenómenos económicos en los que vivimos inmersos. Jugamos además con ventaja, ya que ellos no pueden defenderse ante tergiversaciones. Ocultos tras las citas, se defienden posturas que los propios citados nunca hubieran defendido. Sin embargo, como economista débil, se está en la obligación de buscar explicaciones que difieran de los fuertes dogmas económicos. Convendría, por tanto, revisitar las ideas expuestas por nuestros antepasados y arrastrarlas al momento actual. Incluso rescatar a personajes que han caído en el olvido y que nunca han sido tomados en consideración por la seria ortodoxia. Por ejemplo, la versión debilitada del materialismo dialéctico, el pensamiento marxiano, ecléctico y débil donde los haya, permite arrojar luz sobre cuestiones de ahora y de siempre.

Marx resume su "filosofía Marxiana" en el quinto capítulo de su obra Memorias de un amante sarnoso, que es un poco más entretenida y posiblemente encierra más verdades que El Capital, de autor homónimo. Expone sus ideas sobre las necesidades, la economía, el talento y la suerte. Se podrían resumir sus reflexiones económicas en tres axiomas fundamentales: 1. Una economía más personal y menos endeudada. 2. Flexibilidad y espíritu auto-crítico. 3. ¡Ojo con los socios!

Axioma 1: "Surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cimas de la miseria".
Ya en 1963, escribía con total actualidad: "La palabra economía, por ejemplo, carece actualmente de un significado íntimo y hogareño. El Wall Street Journal afirma que todo el país está viviendo abocado a un precipicio de deudas; el gobierno está entrampado hasta las orejas y lo mismo sucede con los ciudadanos".

Marx nos invita a recuperar el sentido más personal y casi espiritual de la economía, cuando ésta aun significaba administrar eficientemente: "La limpieza es una virtud que sigue a la santidad, pero, en mi concepto, la economía debería precederla". Además, nos hace reflexionar sobre cuestiones como la ilusión monetaria y el endeudamiento. No es que ahora seamos más pobres, es que nunca fuimos ricos: "(...) los pobres viven como si fueran ricos" (Marx, 1963).

Sin embargo, en "Groucho y yo", Marx se decanta por un pensamiento más monetarista cuando afirma que "para aquellos que nunca lo han tenido, no encuentro palabras para describirles lo magnífico, tranquilizador y reconfortante que es el dinero". Con ello se introduce el segundo axioma:

Axioma 2: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros".
Aquí Marx nos propone ser más flexibles y críticos con nosotros mismos. ¿Son válidos los principios por los que nos hemos regido hasta ahora? Permanecer anclados sin cuestionarnos nuestras propias ideas cuando la realidad cambia a cada momento no parece una buena solución. El tercer axioma es más conocido:

Axioma 3: "Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio".
Marx nos hace sospechar de las invitaciones envenenadas. Pertenecer a un club nos da ventajas, pero también obligaciones y se desprenden unas consecuencias de ello. En el club del euro, la política monetaria del BCE ha venido a suavizar los ciclos del timonel alemán, pero no la de los PIGS. Ante una imposible devaluación, sólo nos queda ser estructuralmente más competitivos para poder vender en el exterior más barato. Mejor ni preguntar por otros clubs en los que nos admitieron (OTAN, G-20).

El humor nos puede acercar a un mayor conocimiento disruptivo, pero para ello necesitamos unas estructuras de pensamiento un tanto diferentes. Ante dificultades graves, riámonos pero con seriedad, ya que "reírse de todo es de estúpidos, no reírse de nada es de tontos". Al igual que el humor, la economía (débil) "es posiblemente una palabra; la uso constantemente y estoy loco por ella. Algún día averiguaré su significado".
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(*) Jordi Paniagua Soriano es profesor de Econometría en la Facultad de Estudios de la Empresa de la UCV

2 comentarios

apsabater@gmail.com escribió
22/03/2011 15:04

Con sus comentarios deja claro que usted nacio a una edad muy temprana...

Emb escribió
22/03/2011 08:38

Siempre es divertido e interesante rememorar a Groucho!

10 mar 2011

Llengua, marketing i economia

http://www.valenciaplaza.com/ver/21384/Llengua--marketing-i-economia.html

Llengua, marketing i economia

JORDI PANIAGUA (*). 10/03/2011 "El pensament envers del valencià és massa "fort": sol fer-se des d'una perspectiva filològica passional, unilateral en dos direccions. Apliquem un pensament dèbil: la nostra llengua és un recurs al nostre abast, ¿què ens pot aportar més enllà de la comunicació i la poesia..."


VALÈNCIA. Igual que l'economia dèbil busca respostes fora de l´àmbit econòmic, altres disciplines s'enriquirien amb l´anàlisi econòmic dèbil. Les respostes de l´economia dèbil només poden ser febles. No busquem resultats fàcils ni conclusions fortes sobre temes complexos.

El pensament envers del valencià és massa "fort": sol fer-se des d'una perspectiva filològica passional, unilateral en dos direccions. Apliquem un pensament dèbil: la nostra llengua és un recurs al nostre abast, ¿què ens pot aportar més enllà de la comunicació i la poesia?

La teoria econòmica ha estudiat les llengües com una barrera d'entrada i protecció de qui la parla o acredita el seu coneixement, per exemple a unes oposicions. També com una ferramenta per tal de delimitar un mercat. Si escric un article en valencià, estic acotant el mercat lector. Podria haver-lo escrit en castellà i m'hauria entès més gent. Amb l'anglès, hauria arribat a més públic, i ja no parlem del xinès. Però estes reflexions volen arribar primer al públic valenciano-parlant.

Les llengües, i en especial les minoritàries, també són una eina per aconseguir una certa intimitat econòmica. Pensem en les ordres encriptades en llengua Sioux als submarins americans a la segona guerra mundial. En negociacions a l'estranger, una empresa valenciana té l'avantatge de la privacitat al poder comentar la jugada sense ser entesos per l'altra part. Una multinacional podria fer servir la llengua com a forma d'identificació amb la terra d´acollida. En este sentit, la llengua pot servir també per eliminar certs costos d'aprenentatge, tan del treballador com de l'entorn local per part de l´empresa.

Quant a la delimitació del mercat, s'utilitza també el màrqueting. Una empresa que vol focalitzar la venda dels seus productes i diferenciar-se de la competència pot utilitzar la llengua com a eina per aconseguir-ho. Funciona d'igual manera per als partits polítics a la recerca de vots. A ningú se li ocorreria entrar al negoci de la xufla en l'horta o presentar-se per alcalde a la Ribera o la Marina sense dominar, un poquet almenys, el valencià.

Però la llengua no només defineix el mercat, també el crea. Hi ha tota una economia al voltant de la llengua. Tots els recursos, públics o privats, destinats al aprenentatge, difusió i utilització del valencià conformen un espai econòmic en si. Els llibres, la música, el teatre, la televisió, no creixen per generació espontània, hi ha empreses i gent treballant al darrere.

La llengua és poesia, filologia i política, però també economia i empresa. Perdre-la significaria ser més pobres, en totes les seues accepcions. I ja que la tenim, busquem fórmules per traure-hi el màxim rendiment. Com a mostra, el Ministeri d'Indústria, Turisme i Comerç (i no el de Cultura) té en marxa un programa d'atracció d'inversions basat en la llengua castellana com a recurs econòmic. L'Alguer, i sobretot Malta, obtenen bona part dels seus recursos gràcies al turisme lingüístic. Estes idees, i altres, contribuirien a assossegar el debat. I a fer caixa: tota pedra fa paret.
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Jordi Paniagua Soriano es professor d'Econometria a la Facultat d'Estudis de la Empresa, UCV.

1 mar 2011

No es crisis: es el nuevo status quo

http://www.valenciaplaza.com/ver/20836/No-es-crisis-es-el-nuevo-status-quo.html

JORDI PANIAGUA SORIANO (*). 01/03/2011

VALENCIA. La crisis ya ha terminado. Si por crisis entendemos la ortodoxia económica de una recesión del PIB durante dos periodos consecutivos, ya no estamos en crisis. Dejemos de hablar tanto de la crisis y pongámonos a trabajar. Mi hermano me dice que en los tres meses que lleva viviendo en Holanda no ha oído la palabra crisis. Puede ser también que no domine aun lo suficiente esa rara mezcla de alemán e inglés, que hierve como una patata en la boca. ¿Cuánto tiempo más vamos a estar hablando de la crisis? Como aportación personal, me he propuesto no escribir más sobre la crisis, a menos que sea por trabajo.

El transcurrir del tiempo no es muy caprichoso, se mueve siempre hacia adelante. Parece que los felices 90 no volverán y nos encontramos frente a un escenario que se antoja más permanente que una crisis o depresión pasajera. En Japón, tras 20 años, ya nadie habla de crisis: el estado natural de su economía es de crecimiento bajo o nulo. En España puede estar sucediendo lo mismo. En nuestro país el mercado se ha corregido vía volumen y no precios. En una economía sin apenas rigideces, las fricciones económicas se resuelven vía precios. Si hay un parón económico, las empresas ajustan sus costes y bajan los precios para intentar vender más.

En una economía rígida, con unos salarios vinculados al IPC y salarios mínimos (e incluso hay propuestas de imponer salarios máximos), el ajuste no se produce vía precios. Una vez que la empresa ha ajustado sus costes (como en USA), si no puede bajar los precios para vender más, cerrará. Si somos inflexibles en cuanto a los precios, el mercado expulsa a las empresas menos eficientes y poco flexibles. Trabajan menos empresas, compran menos clientes, pero a los mismo precios. O incluso a precios mayores si aumentan por causas exógenas como el alza del precio del crudo o de las materias primas.

Los mecanismos económicos han reaccionado a las variables que presenta nuestra economía. El ajuste en costes y la rigidez en los precios nos han dejado a muchos frente a la cola del paro. Por ello, la cuestión no es totalmente económica, también es social. Si se quiere atacar el problema de raíz, exploremos nuevas vías. Y dejemos de hablar de crisis, porque no estamos frente a una situación temporal ni transitoria. Esta mal llamada crisis es nuestro nuevo statu quo. No vamos a salir de ninguna crisis: ya la dejamos atrás hace algún tiempo y lo que tenemos son las vergüenzas de nuestra economía al desnudo, como en la película de Mankiewicz 'Eva al desnudo' (All about Eve).

¿Cómo vestirla? Aunque habrá quien la prefiera al natural. Sabemos que solemos crear empleo por encima del 3% de crecimiento. ¿Qué sucede si no volvemos a crecer a esa tasa? La ciencia económica puede proporcionar remedios paliativos: austeridad, gasto, control de la inflación. Si aceptamos que las medidas económicas del pasado no van a solucionar del todo un problema que tiene sus raíces en un paradigma social, no busquemos tan solo soluciones monetarias.

Utilicemos, ante nuevas situaciones, nuevos conceptos. La economía débil, en línea con el pensamiento débil de Gianni Vattimo, es una nueva manera de abordar los problemas económicos. Frente a una lógica económica férrea y unívoca, se han de cursar otras interpretaciones. Ante un problema no sólo económico, sino social, busquemos un enfoque ecléctico y multidisciplinar: ¡Que inventen otros! La economía débil encuentra su fuerza fuera de sí misma, nutriéndose de las aportaciones de sociólogos, pero también de los filósofos, psicólogos o teólogos. El resto de las ciencias sociales debería tener algo que aportar a la economía, incluso algo interesante.

La economía débil, cuando tropieza con nuevos términos y problemas, busca remedios fuera del ámbito económico. Las medidas puramente económicas se vienen mostrando insuficientes para abordar conflictos que escapan de lo estrictamente económico. Las cuestiones a las que nos enfrentamos todos, como sociedad, ya no se resuelven inundando los mercados con dinero. Nos encontramos en cierta medida mudos ante esa nueva imposición de "trasmitir confianza a los mercados".

La economía débil se replantearía esta cuestión bajo otro prisma. Por ejemplo, ¿se trasmite más confianza a los mercados exclusivamente a través de balances monetarios o siendo individualmente más puntuales? El desplazamiento laboral es un concepto económico que necesitaría de nuevas aportaciones. ¿Es rentable económicamente la inversión en 'alta velocidad española' si seguimos llegamos tarde a nuestras citas? En Alemania los trenes no van tan rápido y la gente llega puntual a las reuniones.

Además, existen otros métodos y tecnologías de interacción social más eficientes, como las videoconferencias. El resto del mundo se mueve a la velocidad imparable de Facebook y Twitter, incluso algunos buenos periódicos prescinden del papel. ¿Preferimos la vía estrecha a la banda ancha? ¿No estaremos confundiendo la velocidad con el tocino?
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(*) Jordi Paniagua Soriano es profesor de Econometría en la Facultad de Estudios de la Empresa de la UCV

11 comentarios

JPG escribió
03/03/2011 18:56

El contenido de este comentario es bastante diferente, en mi opinión, al publicado en la primera ocasión. Con este estoy completamente de acuerdo y lo vamos a comporbar en relación con el paro en España en los proximos trimestres. Pero la pobreza es otra cosa. Y las definiciones de las líneas nacionales de pobreza, que en España utiliza Caritas para martirizarnos cada año, tienen poca relevancia excepto para la articulación de políticas sociales dentro de cada país. Por otra lado, ni estoy extremadamente ofendido ni me gusta la gresca. Pero si me gusta la seriedad y que no se confunda el culo con las témporas.

JPS escribió
03/03/2011 14:36

Un cambio de mentalidad es lo que hace falta, pero me temo que todo esto quedara en bonitos discursos, en grandes propistos y pocos hechos. La paralisis por el analisis. Estoy cansado de la Lerdocracia.

Emb escribió
03/03/2011 10:10

Ruego me disculpe: no le entiendo y su enlace me aparece como "roto". En cualquier caso, queda claro que mi comentario inicial era excesivamente general y en vista de sus exclamaciones, le pido perdon por ello. Debe estar extremadamente ofendido y lo lamento. Ahora bien, eso no quita que el comentario tuviera sentido. Insisto (intentare ser mas especifico): que haya crecimiento economico global ,medido en terminos de PIB, no lleva aparejado una reduccion (igual al crecimiento) del indice de pobreza ni del numero de pobres ( y menos aun alla donde la pobreza es mas extrema y donde, por tanto, antes deberia paliarse). Le puse el ejemplo de EEUU (del mas "rico") para que pudiera ver que no solo habia mas pobres, sino que el indice de pobreza no era reflejo del crecimiento de ese pais (otra vez, medido en terminos de PIB) del pais durante esos años. Nos vemos en el proximo articulo. Me da que le gusta la gresca! Saludos.

JPG escribió
02/03/2011 16:22

¡¡Ya salió el oráculo Wikipedia, mal citado por cierto, al margen de que Emb no hablaba en su comentario de EEUU sino en general!!. Pues a) el poverty line al que se refiere son 11.136 $ para un individuo y 45.095$ para una familia de 9 miembros (datos pra 2.010). Traduzcasse a € y valorese si eso es pobreza en la percepción de la mayoría de los ciudadanos. b) como se señala en el falso oráculo que cita la definición se refiere a las personas que carecen de lo que socialmente es considerado básico por la sociedad que algo completamente relativo c) en el mismo oráculo hay un precioso cuadro que muestra que teniendo en cuenta el aumento de población, el % entre 1959 y 2009 se ha reducido casi a a mitad: de +- 22,5% a 14,3%. Toda a información en http://www.census.gov/hhes/www/poverty/index.html.

Emb escribió
02/03/2011 14:35

A JPG: Datos de pobreza en EEUU, de 1959 a 2009. Podras comprobar que hay mas pobres hoy que entonces, en EEUU. Esta comprobado dos veces, por si acaso. En ambas ocasiones el numero indica lo mismo. http://en.wikipedia.org/wiki/File:US_poverty_rate_timeline.gif Saludos.

cgl escribió
02/03/2011 07:22

"A menudo veo muertos", (dixit, niño de El sexto sentido).

Andreu escribió
01/03/2011 16:42

Interesante teoría. No estamos en crisis, es que somos esto. Pero, ¿qué papel queda a los actuales bancos y cajas en una mayor reactivación económica y crecimiento dado su nulo papel ahora en la oferta crediticia a las empresas? La respuesta puede ser un arranque para una segunda parte del artículo.

JPG escribió
01/03/2011 16:01

¿De qué indice de pobreza habla el comentarista Emb?. Me parece que debería mirarlo dos veces antes de escribr semejante majadería, quizá la mayor que he leído en Valenciaplaza.com desde su inicio. Por otro lado, tanto el autor como el comentarista González Triviño podrían enviar sus descubrimeientos, aunque los asirios ya lo sabían, a una universidad de prestigio para que los hagan Honoris Causa. Claro que seguramente ambos serán de la opinión que están vendidas al oro de Moscù.

Carlos González Triviño escribió
01/03/2011 09:59

Yo también creo que la crisis como elemento de interpretación coyuntural ha perdido su sentido y que nos encontramos ante un escenario totalmente nuevo que exige un reajuste de los conceptos y del enfoque disciplinar mediante el que los conceptos se producen. Explicativamente deberíamos haber abandonado ya esta posición por improductiva y por ingenua. Es como observar el paisaje resultante de una glaciación desde la lógica de su posible restablecimiento. Hay que pensar extra- y meta- económicamente. Estoy de acuerdo.

01/03/2011 09:47

Ya lo decía Rorty: "Abandonad el racionalismo ilustrado"

Emb escribió
01/03/2011 09:19

Mi opinión es que toda crisis económica debe ser vista desde su vertiente social. Qué sentido tiene que haya habido crecimiento de la economía global durante los últimos 50 años (medido en términos de PIB) si el índice de pobreza no solo no ha decrecido, sino que se ha incrementado. Estamos disparando con una escopeta de feria... ¿Quién sera el feriante que truca la mirilla?

22 feb 2011

Sobre econometría, series y otros cálculos ambiguos

http://www.valenciaplaza.com/ver/20366/Sobre-econometr%C3%ADa--series-y-otros-c%C3%A1lculos-ambiguos.html

JORDI PANIAGUA (*). 22/02/2011 "Ahora que la canciller alemana propone ligar el sueldo a la productividad habrá que desempolvar los viejos apuntes para calcular los salarios. Preguntas como ¿cuánto tengo que invertir en publicidad para aumentar las ventas? son cuestiones sobre las que la econometría tiene una respuesta más eficiente que la prueba y error..."

VALENCIA. Series hay de muchos tipos. El ciclista piensa en las tardes subiendo el puerto de l'Oronet cuatro o cinco veces seguidas. El telespectador recuerda las noches de entretenimiento frente a la tele. En el mejor de los casos series de la BBC como Fawlty Towers, Black Adder o Coupling. O norteamericanas como The Wire (Dostoievski en Baltimore), que debería ser de visión obligada para policías, sindicalistas, políticos, maestros y periodistas. El economista o el ingeniero (algo en común teníamos que tener) suele dibujar series de datos. Incluso hay algunas series económicas que nos sobresaltan cada mes o trimestre: el paro, el PIB, la inflación.

Más allá de la homonimia no existe una aparente conexión. Hasta la última temporada de Frasier que, como los buenos libros, deja un vacío existencial cuando se termina. Es entonces cuando Julia -interpretada por Felicity Huffman- publica un libro titulado "Aplicaciones de econometría para la vida corriente". La econometría ha sido tradicionalmente un campo cercado y de especialistas. Frasier nos propone aplicarla a la vida real y corriente. Las series se entrelazan.

La econometría es la medida (metría) de conceptos económicos. Lord Kelvin, que de medir sabía lo suyo, dijo "Medir es saber", para añadir "lo que no se puede medir no se puede mejorar". Peter Drucker amplió la idea señalando que lo no medible no es gestionable. Si queremos mejorar o gestionar mejor la economía, deberíamos empezar por medirla adecuadamente. Este concepto, subyacente en la gestión de la calidad, es fácilmente exportable a otros ámbitos.

A modo de ejemplo, el primer día de clase tras los exámenes de febrero, cuando los alumnos están aún atentos y expectantes, les propuse el siguiente ejercicio: averiguar cuál era el porcentaje de clases a las que tenían que asistir para poder aprobar la asignatura utilizando las notas y la asistencia del primer cuatrimestre como variables. Luego que no me digan que no les avisé si hacen más novillos de los necesarios.

Ahora que la canciller alemana propone ligar el sueldo a la productividad habrá que desempolvar los viejos apuntes de cuarto de carrera para calcular los salarios. La regla de tres es un poco escurridiza con la cada vez más compleja realidad económica. Preguntas como ¿cuánto tengo que invertir en publicidad para aumentar las ventas? son cuestiones sobre las que la econometría tiene una respuesta más eficiente que la prueba y error. ¿Cuántas casas construyo, cuál es la demanda y a qué precio? Parece que las regresiones que se plantearon hace unos años en el mercado inmobiliario tenían un coeficiente de determinación bastante, pero bastante bajo.

Sin embargo, la econometría no es un fin en sí mismo. Todo problema que se plantee necesita un sólido modelo que pueda ser contrastado. La econometría no nos ofrece una solución mágica para administrar un comercio, aprobar una asignatura o gobernar un país. Unos cálculos más rigurosos mejorarían nuestro conocimiento de la realidad, pero se necesita un buen producto, horas de estudio y una sólida gestión.

¿Qué sucede cuando falla el modelo y además no lo calculamos correctamente? Por ejemplo, queremos repartir porciones de una tarta entre unos invitados. Podemos establecer distintos modelos para repartir los trozos: en función del hambre de cada uno, su edad o simplemente a partes iguales. Si cada invitado decide el modo de repartir el pastel en función de lo que más le interese y no somos capaces de medir y predecir el número y tamaño de las porciones, puede que me quede corto (imaginemos que una persona tiene un hambre voraz y lo devora todo). En el pastel autonómico unas autonomías reciben financiación por habitantes, otras por densidad de población, otras por PIB, otras por insularidad. La econometría se hace más necesaria que nunca. ¿Y si aun así no se halla el modo de dividir el pastel? Entonces será cuestión de replantearnos el modelo. Como diría Frasier "Sus labios me decían ‘no', pero sus ojos me decían ´lee mis labios'".

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(*) Jordi Paniagua Soriano es profesor de Econometría de la Facultad de Estudios de la Empresa, UCV.

1 comentario

Javier P. Fuentes escribió
22/02/2011 10:08

Me da la impresión que el autor además de ser economista y dedicarse a la econometría también es ingeniero pero sería clarificador especificar porque tienen algo en común ¿sólo una cosa: "algo"? o ¿varias? Y además la frase de que "lo que no se puede medir no se puede mejorar" ya la dijo el filosofo griego Anaximandro.

9 feb 2011

La flexiseguridad, los daneses (las danesas), el paro, España y yo

http://www.valenciaplaza.com/ver/19790/La-flexiseguridad--los-daneses-las-danesas--el-paro--Espa%C3%B1a-y-yo.html

JORDI PANIAGUA SORIANO. 09/02/2011 "Hoy he ido a la cola del paro. He acudido a una oficina del INEM para unirme a ese ya tan poco selecto club de desempleados. Lo bueno de las largas colas y su subsecuente espera es que te da tiempo para reflexionar, para leer o simplemente para mantener la mente en blanco y no pensar en nada..."

VALENCIA. Hoy he ido a la cola del paro. He acudido a una oficina del INEM para unirme a ese ya tan poco selecto club de desempleados. Lo bueno de las largas colas y su subsecuente espera es que te da tiempo para reflexionar, para leer o simplemente para mantener la mente en blanco y no pensar en nada. En mi caso recordé el verano de mi juventud que pasé trabajando como voluntario en Dinamarca. Los daneses (y las danesas, no nos olvidemos de las danesas) son gente curiosa. Pocos pero tremendamente orgullosos y muy prácticos. Cuando les pregunto en facebook por la flexiseguridad que ellos inventaron y que tanto se comenta estos días, lo primero que me responden es que en España no funcionaría. Pues empezamos bien.

La flexiseguridad tiene dos vertientes: un mercado de trabajo flexible, en el que se puede contratar y despedir casi libremente; y seguro, con altas probabilidades de encontrar empleo. Todo ello ligado a unas políticas de empleo activas, con derechos y obligaciones por ambas partes y una generosa prestación por desempleo, pero limitada.

Parece que flexibilidad y seguridad estén desconectadas. Sin embargo, para conseguir un mercado de trabajo seguro necesitamos que sea flexible: sólo la ausencia de barreras de salida hace que no existan barreras de entrada.

Pero la flexibilidad no se acaba en el despido. Todos somos flexibles, aún sin ser conscientes. El que no sea flexible en su profesión acabará siéndolo en su lugar de trabajo, o en su sueldo. El que se muestre inflexible en su salario, acabará por mudarse. Y el que no quiera mudarse, será terriblemente flexible en su salario y/o en su trabajo. A través de la flexibilidad se vuelve seguro el mercado de trabajo: el trabajador flexible tiene más opciones de trabajar.

¿Cómo se gestionaría? Nadie ha nacido siendo camionero o escayolista. Si por cualquier circunstancia existe una baja demanda de escayolistas y alta de camioneros, el INEM subvencionaría el carnet C1 a los escayolistas. ¿Qué sucede si el desempleado se muestra inflexible y rechaza el curso o una oferta de trabajo en otra ciudad? Muy sencillo, acepta la flexibilidad salarial: pierde la prestación y se convierte en un desempleado voluntario.

Existe un tercer factor a tener en cuenta: la empresa. Nuestro escayolista ahora tiene en su poder el carnet C1 y puede conducir un camión. Ahora sólo queda que una empresa quiera o pueda contratarle. El INEM podría, en vez de pagarle la prestación directamente al escayolista-camionero, abonar la prestación a una empresa de transportes que quiera contratarle.

Es esta empresa quien luego pagaría al trabajador. Al estado le cuesta lo mismo, pero el camionero reconvertido trabaja y la empresa contrata a un trabajador más sin apenas coste. La empresa puede contratar a jóvenes asumiendo el respectivo coste de formación, o a trabajadores curtidos sin demasiados costes. Este sistema tiene la dificultad añadida del control efectivo de las prestaciones. Existe también el riesgo de fraude con despidos ficticios y re-ontrataciones para ahorrarse los salarios. Ello obligaría a la reconversión del INEM hacia un verdadero sistema de gestión y seguimiento de empleo y no de desempleo. ¿Funcionaría este sistema en España?

En éstas estaba, cuando me tocó el turno, entregué la correspondiente documentación y me avisaron de la fecha de renovación. ¿Y hasta entonces? Muy sencillo: nada. Habrá que ir practicando la flexibilidad lingüística danesa, o en su defecto, germánica: Grüss Gott Frau Merkel.

8 comentarios

Natalia Villora escribió
29/03/2011 07:30

flexibles y reflexibles.... si lo pensáramos 3 minutos tienes más razón que un santo! como reza el dicho. Reflexión, también, a quien corresponda, porque este problema abre una enorme brecha social, Enhorabuena, este es un genial reencuentro

apsabater escribió
21/02/2011 16:11

Muy bueno Jordi. Tu mejor articulo! El trasfondo es la cuestión que se plantea: un danés opina sobre un español... cuando el problema es cultural y estructural, es un problema bien gordo. Como ya sabes el radical de mi padre dijo algo relacionado: en Alemania no hay crisis porque los alemanes trabajan y en España, los españoles roban. Una enorme exageración, pero con cierto trasfondo real. Somos latinos amigo. ¿No estaremos acaso pagando tantas charlas de café donde muchos hablaban de pelotazos a diario? Pues este es buena parte de nuestro tejido empresarial. Antes encontraremos nuevos pelotazos entre café y café antes que volvernos"flexibles". Enhorabuena!

Carlos González Triviño escribió
17/02/2011 19:06

Efectivamente Dinamarca es un país admirable en muchos sentidos. Por ejemplo la gestión local danesa ha sido objeto de una reciente publicación por el servicio de estudios de la Diputación de Barcelona. Las políticas activas en España podría decirse que son un desastre, pero más propiamente es que no existen. Y el sentido ibérico de la seguridad es un prejuicio cultural que cada vez va a producir más inflexibilidad y más paro. Desde luego refrescar el alemán siempre es una buena idea.

Emb escribió
17/02/2011 16:29

Mejor explicado, imposible. Ahora solo falta un político de peso, estadista y con altura de miras que lo proponga, lo luche, y se entregue. Eso, o que nos vayamos a vivir a Dinamarca... Casi que lo segundo, que, al menos, no suena a relato de A. C. Clarke.

Pablo Mª. escribió
11/02/2011 05:52

Realmente parece complicado creer que algo así ocurriera en España. Sin embargo, cierto es que hace tan solo unos años, el autor habría visto bloqueado su correo con acusaciones de "neocom", "fascista", y demás lindezas. La conclusión es muy sencilla: ¿Funciona bien allí? Pues ya sabemos... "cuando veas las barbas de tu vecino afeitar..."

Teresa escribió
10/02/2011 18:39

Enhorabuena por el artículo Jordi. El humor aporta mucha flexibilidad,..... y acaban de abrir una bolsa de trabajo para trabajar como profesor en la UPV.

castellana escribió
09/02/2011 21:01

Comparto la idea de los daneses ( y danesas) este sistema no funcionaría en España. Si algún día triunfase esa propuesta yo lo tengo claro , monto la empresa de transportes. En España ya podemos intuir lo que pasaría, sólo tenemos que prestar atención al maravilloso mundo de los becarios.

09/02/2011 20:52

Buenas noches: hace pocos dias mi hija comenzó a conocer las "delicias" del paro de entregar sus papeles y todo lo que conlleva dicha situación. Sin embargo ya está intentado ponerse en marcha sin esperar que el "papá" estado le pague un paro mensual.la "flexiibilidad" de la que habla este artículo deberia ser una norma en todos aquellos que por un motivo u otro pasamos a estar en esa situación cuando menos traumatica.hablo por experiencia no es bueno para nadie lo que está ocurriendo. Este artículo es bueno y si además quien lo escribe está teniendo esta "experiencia" para nada religiosa mas valor tiene. Un saludo Alejandro Pillado Marbella 2011