10 oct 2015

Si hoy es viernes, esto aún es España

Publicado en El Mundo el viernes 9 de Octubre (Día de la Comunidad Valenciana). Texto: Jordi Paniagua

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2015/10/09/56177a74ca4741653a8b46a3.html

El enredo catalán recuerda a la disparatada comedia Si hoy es martes, esto es Bélgica (1969) en la que un grupo de turistas americanos se proponen visitar la mayor parte de los países europeos en tan sólo 18 días. Sin ocasión de disfrutar del viaje, logran cumplir su reto acumulando fotos frenéticamente, pero sin saber dónde han estado exactamente. En Cataluña, una serie de turistas de la política se ha propuesto un reto similar: acumular el mayor número de votos sin tener la más mínima idea de cómo quedaremos todos al final del viaje.

Si además de viernes, hoy es 9 d’Octubre, en Valencia todavía compartimos país con nuestros vecinos del norte. Parafraseando al gran Vinicius de Moraes: Porque hoy es viernes, hay la perspectiva del sábado. Es imposible huir de esa dura realidad. ¿Qué sucedería si mañana sábado el Sénia dibujara una frontera entre nosaltres el valencians i vosaltres els catalans? Se lo avanzo (por si tienen un cierto hartazgo y prefieren dedicar los minutos de la lectura posterior a preparar la Mocaorà): la independencia tendría un alto coste para Cataluña, pero también para el resto de España y muy especialmente para Valencia.

El encaje de Cataluña nos afecta especialmente en Valencia. Cataluña, además del vecino del norte, es el principal socio comercial de Valencia y la única vía terrestre hacia Europa. La independencia política de momento no tiene el poder para decidir sobre la geografía. A diferencia de otras CCAA, que ya se han preocupado de potenciar el corredor central para hacer llegar sus productos a Europa de manera alternativa, las exportaciones valencianas (60% por medios terrestres) pasan necesariamente por Cataluña.

importexportCV

Valencianos y catalanes somos más que vecinos. Puede que no compartamos ni identidad ni acento, pero compartimos un mismo espacio común. Ese espacio común que es un estado democrático es mucho más que el conjunto de sus partes o la suma de balanzas fiscales. Podemos expresar nuestras opiniones libremente en varias lenguas y equivocarnos o acertar al elegir a nuestros gobernantes. Tenemos incluso los mecanismos legales para mejorar lo que nuestros padres pensaron hace treinta años que era lo mejor para nuestro futuro presente.

En el interior de los estados suceden cosas sorprendentes que afectan a su economía. El diseño territorial, la regulación, las preferencias de los consumidores o la redistribución fiscal afectan muy especialmente al patrón y a la composición del comercio. Para muchos economistas, una de las facetas más fascinantes de los estados es que se comercie mucho más dentro de sus fronteras que con el exterior.

En 1995 el profesor McCallum descubrió asombrado que a pesar de las abrumadoras similitudes entre el sur de Canadá y el norte de EEUU, las regiones canadienses comerciaban 20 veces más entre ellas que con sus vecinas estadounidenses. Desde entonces, el «efecto frontera» ha sido ampliamente documentado en multitud de investigaciones a lo largo de distintas fronteras. Durante estos veinte años hemos ido observando y entendiendo mejor sus mecanismos. Por ejemplo, los franceses comercian ocho veces más entre franceses que con los alemanes, aunque éstos últimos sólo lo hacen tres veces más. En promedio, la Europa de los doce comercia cuatro veces más dentro de sus fronteras.

Es justo reconocer (precisamente hoy en la fiesta de todos los valencianos), que fueron tres profesores de la Universitat de Valencia los primeros en cuantificar el efecto frontera para España. Pero no piensen que Spain is different, de hecho somos bastante normales, ya que el caso español arroja unos resultados similares a los del resto del mundo. Los valores fluctúan entre 8,5 para Madrid y alrededor de 60 veces para las Islas Baleares. En Valencia estamos cerca del promedio nacional y exportamos 21 veces más al resto de España que al extranjero. Cataluña no es una anomalía. El comercio de Cataluña con el resto de España es 22 veces mayor que con el extranjero (esto significa que las empresas catalanas exportan un 2200% más a otras autonomías que al resto del mundo).

Imaginemos que una Cataluña «libre» fuera un país normal dentro de la UE. En este caso sería razonable suponer que sus patrones comerciales fueran los que observamos habitualmente en economía comercial. Por consiguiente, no es descabellado pensar que observáramos en un hipotético estado Catalán el mismo efecto frontera que en el resto todos los países normales (puede que en Suiza no tanto). Sería sorprendente aspirar a ser un país normal en todos los aspectos menos precisamente en este. Como sucedió entre Eslovaquia y la República Checa tras su ruptura en 1993. Tan sólo en cinco años el comercio entre checos y eslovacos descendió un 20%. Aceptemos a Cataluña como estado de compañía y estudiemos cómo afectaría el cambio del patrón comercial a la economía.

Supongamos que Cataluña se independiza elegante y amistosamente, conservando unas instituciones plenamente democráticas. Sin ningún boicot, dentro de la UE, manteniendo relaciones cordiales con sus ex vecinos y sin realizar ninguna transferencia fiscal. Dibujemos tan sólo una frontera en el Sénia e imaginemos que tenemos las mismas fricciones comerciales con Cataluña que con Portugal. Bajo este escenario, los profesores de la Universidad de Edimburgo, Comeford, Myers y Mora (Revista de Economía Aplicada, 2014), estiman, mediante un equilibrio general para esta nueva economía, un descenso de las rentas catalana y española del 6,1% y 3,9% respectivamente. La desconexión catalana es también una desconexión española y nos afecta a todos.

Son las cifras conservadoras del empobrecimiento mutuo, ya que el análisis presupone que se eliminan totalmente las transferencias fiscales y supone que Cataluña se abre más al mundo (y menos a España). Pero es improbable que un nuevo estado catalán esté exento de un cierto grado de distribución fiscal. Al integrarse en Europa como un país con un PIB por encima de la media, Cataluña sería un contribuyente neto, como Alemania u Holanda. En vez de contribuir a la solidaridad territorial con Andalucía y Extremadura directamente, lo haría a través de la caja en Bruselas junto con las aportaciones para el resto de regiones más desfavorecidas de Europa. Con el nivel actual de transferencia fiscales, el descenso del PIB Catalán sería más del doble, un 12,8%.

Sin embargo, el flujo fiscal tiene una segunda derivada: ayuda a compensar los flujos y tensiones migratorias entre países y regiones. Es cierto que nadie paga con una sonrisa los impuestos, sobre todo cuando no se disfruta proporcionalmente de la inversión y servicios públicos. Pero la evidencia empírica nos indica que cuando se corta el tren del dinero, se fleta el tren de la migración. Migración, comercio y desigualdad van de la mano. Puede que el sistema actual de solidaridad interterritorial no sea ni óptimo ni justo y se podría mejorar sin duda. Es cierto que la subvención limita el desarrollo del sur. Pero las experiencias pasadas (en los tiempos donde no existían transferencias de renta) nos invitan a pensar que en un sistema sin apenas transferencias disminuye el bienestar social neto.

Por tanto, la redistribución fiscal no es una aportación enteramente altruista. Salimos ganando todos. La solidaridad entre territorios viene normalmente acompañada de una relación comercial. El mecanismo es parecido a la máxima franciscana: «dando es como se recibe». Parte del aumento de la renta de las regiones receptoras se destina a importar productos y servicios de las regiones que más recursos aportan a las arcas del estado. En teoría, la balanza comercial compensa la fiscal y todos salen favorecidos. El problema es que en el caso catalán esto no sucede.

Cataluña comercia principalmente con las otras CCAA que presentan un déficit fiscal como Valencia, Aragón, Madrid, País Vasco y Baleares. Exceptuando Andalucía, que es el principal destino de las exportaciones catalanas, las CCAA con una balanza fiscal positiva son las que menos comercian con Cataluña. Es decir, que Cataluña da pero no recibe tanto. Este es uno de los puntos centrales que esconde el argumentario independentista, dando no se recibe, o al menos no se recibe tanto.

En cambio, en Valencia la situación es diferente. Las balanzas fiscal y comercial se ajustan mejor en Valencia que en Cataluña. La mayor parte de nuestras exportaciones regionales van dirigidas hacia Cataluña, más del doble que a cualquier otra CCAA. Pero a diferencia de Cataluña, el comercio valenciano es más intenso con CCAA netamente receptoras (Andalucía, Murcia, Castilla la Mancha) y nuestro déficit fiscal se compensa en parte con un superávit comercial.

Un parón brusco en la solidaridad interterritorial provocaría bien una carga sobre las CCAA donantes o una disminución de las cantidades recibidas por las receptoras. En cualquiera de los dos casos, la economía valenciana se vería perjudicada. Bien porque aportaríamos más a la hucha común o porque nuestros principales socios comerciales tendrían menos dinero disponible para comerciar con nosotros. Por lo tanto, la caída del PIB Valenciano estaría más cerca del 12% catalán que del 6% español.

Más allá de las balanzas comerciales y fiscales, existe un tercer factor que habitualmente pasa desaparecido. El efecto frontera no afecta únicamente al volumen del comercio, también incide sobre su composición. No todas las empresas son iguales, las menos productivas abastecen al mercado doméstico y a partir de cierto umbral de productividad, las empresas se lanzan a la exportación. El umbral de productividad entre Valencia y Cataluña aumentaría, ya que sería más difícil exportar productos «made in Catalonia» o «made in Valencia (Spain)». La evidencia empírica nos hace pensar que las barreras administrativas inciden negativamente sobre el umbral de productividad necesario para comerciar. Esto significa que empresas que antes comerciaban libremente descubren que ya no les sale a cuenta hacerlo. Una hipotética secesión relegaría a las empresas menos competitivas al mercado doméstico.

Las empresas con una productividad media o alta también se verían afectadas. La reciente crisis es un desgraciado laboratorio para estudiar este tipo de efectos. Investigaciones recientes demuestran que algunas de estas empresas ajustarían la calidad de sus productos a la baja para hacer frente a shocks exógenos en la demanda de productos o en la disponibilidad de crédito. Una rebaja de la calidad permite vender más barato a menos coste y superar el corte. Sin embargo, la mayoría de empresas no pueden variar demasiado la calidad de sus productos. Estas empresas se ven abocadas a vender los mismos productos a precio menor para mantenerse a flote. A corto plazo, la única opción realista para muchas empresas con una productividad media-baja (como la mayoría de las empresas de nuestro entorno) es bajar los salarios. Parte de estas empresas lograrían seguir exportando, pero no por su mejor calidad o valoración, sino vía deflación salarial. A corto plazo las empresas catalanas y valencianas se embarcarían en un viaje a la deflación y la mediocridad.

Sin embargo, con el paso de los años la situación se estabilizaría para volver a niveles parecidos a los de hoy en día. Pero ese largo plazo estaría precedido de un corto plazo con salarios más bajos y una caída estimada del PIB diez veces superior a la de la crisis del 2007. Ha pasado casi una década desde el inicio de la crisis y aun no hemos logrado niveles de empleo parecidos a los de entonces. Pero parece poco probable que la amalgama política salida de las urnas del 27-S acepte alegremente asumir más recortes para llegar a un destino incierto de aquí 10, 20 ó 30 años. Más bien al contrario.

¿Cómo se puede construir un país normal sin asumir los costes normales de ser un país? Incrementar la soberanía nacional en una economía global conlleva un coste. Si no se está dispuesto a asumir el coste económico se pagará un peaje democrático. Una frontera soberana entre países democráticos empobrece a ambos, por ejemplo disminuyendo el comercio. En cambio, países opacos, por ejemplo los paraísos fiscales, gozan de las ventajas del comercio y de la soberanía simultáneamente.

28 may 2015

¡Qué roben otros!

http://blogaldeaglobal.com/2015/05/28/que-roben-otros/

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En cuanto la interpretación de los resultados electorales del paso domingo caben dos interpretaciones no necesariamente excluyentes. La primera sería el grito profundamente Ortegiano “¡Qué roben otros!” Es decir una sustitución de un partido y unos dirigentes marcados por la corrupción por otros partidos con personas en principio honestas (o que no han estado en posición de poder corromperse). La segunda interpretación sería un cambio en las preferencias de la población sobre la política económica y en particular el gasto público a nivel local y autonómico.

Sin desmerecer el factor Ortegiano, la segunda explicación tiene unas implicaciones más profundas en las políticas que implementen nuestros dirigentes a partir de ahora. La más evidente es que la austeridad simplemente no funciona. No es que los modelos macro de reacción fiscal se equivoquen (que también podría ser) ni por el acierto de las políticas Keynesianas de expansión del gasto público.
La austeridad no funciona porque la propensión marginal al suicidio político tiende a cero. Puede que las medidas de adelgazamiento de a deuda, reducción del gasto público, racionalización del sector público, devaluación interna y reducción de salarios para aumentar la competitividad, apertura comercial etc. sean justo lo que necesite nuestra economía en estos momentos. Pero atendiendo a los resultados electorales, ningún político tiene incentivos para continuar con este tipo de políticas, ya que los votantes han premiado a los partidos con políticas opuestas a las ortodoxas. Es decir, era previsible que los votantes se hartaran de esperar pacientemente recorte tras recorte a que se ajuste la economía en periodo indeterminado.
Tal como lo explicaba Keynes en The Economic Consequences of Mr. Churchill (1925):

The working classes cannot be expected to understand (..) Those who are attacked first are faced with a depression of their standard of life, because the cost of living will not fall until all the others have been successfully attacked too; and, therefore, they are justified in defending themselves. Nor can the classes which are first subjected to a reduction of money wages be guaranteed that this will be compensated later by a corresponding fall in the cost of living, and will not accrue to the benefit of some other class. Therefore they are bound to resist so long as they can; and it must be war, until those who are economically weakest are beaten to the ground”.
¿Qué alternativas hay para compatibilizar las preferencias de los votantes a corto plazo con un modelo de crecimiento a largo plazo? La primera es la Marxista: “Estos son mis modelos, si no le gustan, tengo otros”. La segunda es la Ortegiana: “¡Qué recorten otros!” La tercera es confiar que entre los miles de papers que producen las mentes económicas más brillantes haya al menos uno que encuentre la solución.

16 abr 2015

Alien vs Predatory (journals)





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Texto: Jordi Paniagua. Imagen: Carlos Sánchez Aranda.
“Whoever wins… we lose” es el subtítulo de la película de ciencia ficción Alien vs Predator (2004). La cinta coge prestados los personajes del clásico de Ridley Scott Alien, el octavo pasajero (1979) y Predator (1987), protagonizada por el ex-gobernador de California Arnold Schwarzenegger, y nos presenta un futuro alternativo en la que la tierra es el escenario de una guerra (o más bien una caza) entre especies alienígenas. La especie humana es un convidado de piedra en descarnada batalla a muerte. Si ganan los aliens de Scott, nos acabarán cazando por instinto o hambre. Si salen victoriosos los predators de Schwarzenegger, les serviremos de cebo por diversión. En cualquier caso, tenemos todas las de perder.
En el mundo de las publicaciones académicas se está librando una batalla similar entre dos grupos de revistas. Por un lado están los “Predatory journals” (un término acuñado por el bibliotecario académico Jeffrey Beall). Al otro lado, las editoriales comerciales tradicionales (generalmente de pago por visión o suscripción).
Un Predatory journal es una revista de acceso abierto con prácticas cuestionables o poco éticas y sin un mínimo rigor académico. Son revistas con una revisión por pares deficiente cuyo objetivo dista mucho de la difusión del conocimiento académico.
La conocida como lista de Beall” se ha convertido en una auténtica lista negra para editoriales y revistas independientes. Los criterios de inclusión son bastante transparentes, por ejemplo no revisar artículos, aceptar artículos deliberadamente falsos, enviar emails masivos, o mentir acerca de la ubicación o acerca de cualquier otro criterio, como el factor de impacto. La lista cuenta con más de 700 editoriales cuestionables y va creciendo día a día.
Un reciente trabajo de Xia et al. (2014) disecciona el tipo académicos que publican en estas revistas. Suelen ser investigadores inexperimentados de países en vías de desarrollo.  Algunos profesores con una dobles afiliación señalan que reciben mucho más spam predatorio en sus emails del sur. Lo cual no deja de ser preocupante, ya que este tipo de editoriales predatorias aumentan la distancia científica entre el norte y el sur.
Las alarmas sonaron cuando un paper deliberante falso fue aceptado por más 150 revistas académicas, como resultado de un experimento publicado en Science. Muchos de los predatory journals aceptaron un trabajo que debería haber rechazado cualquier revisor con unos mínimos conocimientos científicos. Sin embargo, algunas revistas de editoriales prestigiosas (Sage o Elsevier) también lo aceptaron y otras supuestamente predatorias lo rechazaron tras la revisión.
En el otro lado del campo de la batalla, también hay revistas que se comportan como las predatories. Estas revistas no están incluidas en la lista de Beall, ya que se ocupa solo de revistas de acceso abierto. Este hecho, entre otros, ha generado polémica entre los expertos en biblioteconomía. Crawford (2014) ataca sin piedad a Beall acusándolo de una triste obsesión enfermiza contra todos las editoriales de acceso abierto. Señala que una cosa es una revista mediocre o amateur y otra cosa es se deliberadamente malintencionado.
Crawford (2014)  critica que no denuncie casos similares en editoriales comerciales. Recientemente el índice de referencia (Journal Citation Reports JCR) eliminó cautelarmente a 38 revistas del índice. En concreto, 23 por auto-citas y 15 por “citation stacking” o lo que viene a ser un cártel académico. Como nos desvela Thompson Reuters, estas revistas recibían la mayor parte de sus citas de otras revistas satélites generando una inflación de citas y distorsionando el índice de impacto. Es decir, revistas “serias” de editoriales de prestigio comportándose al más puro estilo predatory.

Por tanto ni la lista de Beall es tan negra ni la lista del JCR es tan blanca. Ante un paper acabado, nos encontramos muchas veces como el profesor de la viñeta. En medio de una batalla editorial donde gane quien gane tenemos las de perder, al más puro estilo Alien vs Predator.

Para aliviar el mareo editorial, Berger y Cirasella (2015) nos recetan mirar más allá de listas negras y listas blancas. En caso de duda, acuda a su bibliotecario de cabecera y déjese aconsejar por un profesional.

2 mar 2015

Hombres sin corbatas

http://blogaldeaglobal.com/2015/03/02/hombres-sin-corbatas/ 

02 mar 2015 Deja un comentario
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Un hombre sin corbatas
“Llevaré corbata cuando salga de la crisis” fue la respuesta de primer ministro griego a su homólogo italiano cuando le regaló a principios de febrero una corbata (italiana, por supuesto). Con este gesto, el premier griego presenta la imagen de un político sin ataduras (por el juego de palabras en inglés).
Tsipras llega tarde, ya que a principios de los años 90 el visionario y diseñador de moda italiano Giannu Versace escribió un curioso libro “Men without ties“.  El diseñador italiano anunciaba la muerte de la corbata y explicaba el motivo por el cual había decidió eliminar sus colecciones la corbata como complemento de moda masculino. Versache argumentaba que la corbata “ya no es un símbolo de distinción, pues se la ponen hasta los bandidos”.(Tsipras diría que la corbata no es un símbolo de dignidad, pues se la ponen hasta los miembros de la troika).
Por fin nos habíamos liberado (los hombres) de las ataduras y podríamos enfrentarnos a las jornada laboral y entrevistas de trabajo sin ligaduras. La ciencia ha acabado dándole la razón a Versace, ya que la corbata aumenta la presión intraocular, según un estudio publicado por Teng et al (2013) en British journal of ophthalmology.
Sin embargo, a pesar de Tsipras, Versace y Teng et al 2013, las estadísticas sobre las ventas de corbatas indican que este complemento sobrevive, con unas ventas de más de 800 millones de dólares en USA un año después de la crisis del 2007.
¿Cómo puede explicarse que un complemento sin ninguna función específica, contra el que se han unido políticos, médicos y diseñadores se siga vendiendo y utilizando? Una respuesta plausible la encontramos en el lipstick effect, acuñado por el CEO de Estée Lauder, de Leonard Lauder  y estudiado  por Hill et al. (2012), en Journal of personality and social psychology.
Según el lipstick effect, el patrón de consumo de productos de lujo cambia durante las recesiones. Hill et al. (2012) argumentan que durante las recesiones desciende la demanda de casi todos los bienes de lujo, excepto la de aquellos que incrementan el atractivo personal y las probabilidades de encontrar pareja – como el pintalabios.

La corbata es el pintalabios masculino y corporativo por excelencia. Lanza una señal de responsabilidad (y atadura), por lo que aumenta la probabilidad de encontrar trabajo. Ante la duda, la mayoría de nosotros nos la anudaríamos antes de enfrentarnos a una entrevista de trabajo. Es más fácil quitarse la corbata si no resulta apropiada (por ejemplo una entrevista para ser ministro griego) que ponérsela de manera apresurada.
Según el lipstick effect, nos cortaremos la corbata cuando acabe la crisis. Para entonces, puede que los hombres sin corbatas ya no las necesiten para encontrar trabajo. Precisamente por esto, posiblemente veremos a Tsipras con un nudo Windsor cuando busque trabajo (o una refinanciación de la deuda griega en la city).

9 feb 2015

El lema de la reforma universitaria o cómo 3=4

http://blogaldeaglobal.com/2015/02/09/el-lema-de-la-reforma-universitaria-o-como-34/
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Texto: Jordi Paniagua
Lema. Los grados universitarios de tres años son equivalentes a los de cuatro años.
Demostración. Sean a y b dos cursos universitarios de grado equivalentes, por lo que:
a=b           (1)
Multiplicado ambos cursos por a obtenemos:
a^{2}=ab           (2)
Restando b^{2} a cada miembro de la ecuación:
a^{2}-b^{2}=ab-b^{2}            (3)
Y factorizando la expresión resulta ser:
(a+b)(a-b)=b(a-b)           (4)
despejando el término común (a-b) obtenemos:
a+b=b            (5)
y como en (1) a=b,
2b=b\rightarrow 2=1           (6)
Por lo que al añadir dos cursos iniciales:
3=4
Q.E.D.
Sirva esta valiente y divertida demostración del lema universitario para ilustrar que con los métodos adecuados se pueden implantar sin problemas grados de tres años equivalentes a los de cuatro.
Animo al lector a descubrir el “fallo” en la demostración!

3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Creo que el engaño está claro: No se dice que 3 años de estudio son iguales a 4 sino que son equivalentes.
    Y son equivalentes, porque ni con 3 ni con 4 los estudiantes aprenden nada de nada!!.
    Así que habría que definir la función R(x) que mide los resultados de x años de estudios.
    Si partimos de R(3)=R(4), que es lo que en el fondo se defiende en el artículo (y no que 3 sea igual a 4), veremos la irrelevancia de los años de estudio.
    Y como decía Allan Poe: “Experience has shown, and a true philosophy will always show, that a vast, perhaps the larger, portion of truth arises from the seemingly irrelevant.”
  2. maria jose vazquez cueto
    feb 09, 2015 @ 11:01:19 Editar
    ay, ay…que los alumnos van a pensar que se puede dividir por cero
  3. Fina ironía. En (4) (a-b)=o. Yo creo que el problema no reside tanto en que los grados se realicen en 4 o en 3 años, porque se pueden hacer en 3 y dejar las materias más especializadas para los posgrados. El problema reside en reducir el número de años de estudio. A mí me parece que, si se reducen los años del grado, lo más conveniente sería mantener el número de años de estudio, porque esa inversión en capital humano da rendimientos. Creo que, en ese caso, sería mejor reforzar la base de la universidad, quizá sería mejor 2+3. Se podría implantar un programa de pregrado de 2 años o un bachillerato de 4 años, pero no reducir el número de años de estudios o la financiación pública de esos estudios.
    Un cordial saludo.

24 ene 2015

El terremoto que ahogó al Castor

http://blogaldeaglobal.com/2015/01/24/el-terremoto-que-ahogo-al-castor/
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castor
Ilustración: Carlos Sánchez Aranda
Texto: Jordi Paniagua
Valencia, 24.10.2015. En la escuela de ingenieros me enseñaron que casi todos los proyectos son técnicamente viables. Existen pocas barreras tecnológicas insuperables: el ingenio humano es prácticamente ilimitado.  Hemos construido aviones, rascacielos y teléfonos móviles. Hemos conseguido aterrizado un cometa que surcaba el espacio a 64,000km/h con la tecnología de un ATARI. Hasta hemos extraído crudo de entre las piedras.
En la facultad de economía aprendí que lo que no se enseña en los grados de ingeniería es que son los economistas los responsables de acotar el ingenio. La principal barrera de cualquier proyecto es viabilidad financiera. La calculadora del contable es mucho más poderosa que la escuadra y el cartabón del ingeniero. Veamos por ejemplo el frustrado Proyecto Castor, un ingenioso depósito de gas natural en las profundidades del mar Mediterráneo frente a las costas de Castellón.
Tras una década de prospecciones y preparativos la primera inyección de gas colchón se inicia en julio del 2013. Paralelamente, las costas de Vinaròs empiezan a sufrir temblores de baja intensidad. Ante la comprensible preocupación de los residentes de la Costa del Azahar, la administración decidió desmantelar en un tiempo récord el Castor aduciendo unas dificultades técnicas insuperables para frenar los microseismos. No se le dio ninguna oportunidad ni a Pigou ni a Coase…
¿Podrían los ingenieros y geólogos haber encontrado una solución a los seísmos? Estoy convencido de ello. Otra cuestión es el coste y la rentabilidad de la explotación del depósito en la actual coyuntura. La empresa promotora no tiene demasiados incentivos para buscar soluciones técnicas para solucionarlos. En el contexto económico y energético actual la indemnización millonaria del Estado es bastante más rentable que la explotación de Castor. Veamos porque.
Un depósito de gas funciona como como cualquier otro almacén. Asegura el abastecimiento de gas frente a variaciones de precios o de suministro. Se trataba de un proyecto estratégico para asegurar la producción industrial de la costa Mediterránea, en especial de las fábricas azulejeras de Castellón. El proceso de horneado del azulejo es muy intensivo en energía y estas fábricas son los clientes naturales de Castor. El proyecto es claramente viable en un contexto de precios de la energía en alza y una producción industrial vigorosa. Básicamente, se compra barato gas barato y tras un tiempo se vende con beneficio.
Sin embargo, el contexto enérgico e industrial de hoy es muy distinto del de principios de siglo. Las gráficas que acompañan a este texto ayudan a comprender la situación.
La primera gráfica muestra la producción industrial de la Comunidad Valenciana y su consumo de gas natural. El entorno económico ha cambiado sustancialmente entre el planteamiento del proyecto Castor (2004) y su ejecución (2013). La coyuntura a principios de siglo era especialmente propicia para el Castor. La pujante producción industrial en la Comunidad Valenciana impulsaba el consumo de energía a principios de siglo. Este periodo coincide con un con los precios del gas al alza. Sin embargo, hoy en día nos sobran dedos de la mano para contar las fábricas que produzcan azulejos en Castellón. La mayoría siguen activas, pero han desviado parte de su producción a otras latitudes. IPI El segundo gráfico muestra la evolución de los precios del gas natural. El precio del BTU (British Thermal Unit) está un 50% más barato que en 2004. El contexto energético nos invita a pensar que puede bajar aún más en los próximos años. Por tanto, no resulta rentable comprar gas hoy para venderlo más barato mañana (si es que alguien lo compra). precios gas Los temblores han dejado satisfechos tanto a los detractores del proyecto como a la propia empresa. Al Castor no lo mató un movimiento de tierras, más bien se ahogó en un tsunami económico. Estén atentos, ya que es probable que se produzcan réplicas cada vez que abran la factura del gas.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Y mientras paguemos los sufridores y no hagamos nada!!
    Felicidades. Lo has clavado.
  2. Reblogueó esto en gestión del conocimiento.

1 dic 2014

La ANECA acaba con el monopolio “JCR”

http://blogaldeaglobal.com/2014/12/01/la-aneca-acaba-con-el-monopolio-jcr/
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Con una ligera demora con respecto a años anteriores, el BOE ha publicado hoy los criterios por los que se regirá la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI) para evaluar la calidad investigadora en el 2014. La principal novedad con respecto al año pasado en el campo de las Ciencias Económicas y Empresariales es la equiparación de los índices Journal Citation Reports (JCR) de Thompson Reuters con SCOPUS de Elsevier.
Mientras en el BOE del 2013, la mención al índice SCOPUS estaba en el apartado 3b)
“Podrán considerarse también los artículos publicados en revistas que ocupen posiciones relevantes en los listados de SCOPUS”
En el BOE del 2014, SCOPUS sube de nivel hasta el 3a):
“Los trabajos publicados en revistas de reconocida valía, aceptándose como tales( …) Journal Citation Reports (JCR) Social Sciences Edition (…) así como en SCOPUS.”
Con la anunciada fusión entre la ANECA y la CNEAI, se ha reparado la “el acusado JCR-centrismo” que impuso el BOE del 2005 (Ruiz-Pérez, Delgado y Jiménez-Contreras 2010, p. 907). Es decir, la ANECA ha terminado con el monopolio del JCR. Bienvenidos al duopolio.
Es cierto que los cambios de criterio que dificultan la planificación de la investigación a largo plazo (piensen que el criterio que se establece hoy establece unos criterios retroactivos para un periodo de seis años). Sin embargo, es previsible que la supresión del monopolio de la indexación científica  tenga efectos positivos (asumiendo que la calidad científica de ambos índices es similar). Se me ocurren las siguientes razones:
  1. Se amplía el número de revistas consideradas de alta calidad.  La cobertura de ambos índices es distinta (SCOPUS indexa 15,000 journals y JCR 9,000.
    1. Una mayor cobertura puede contribuir a reducir el lag editorial y la tasa de rechazo (Conley 2012).
    2. Se fomenta la creatividad al abrirse el abanico a revistas más especializadas o independientes.
  2. La forma de calcular el impacto científico también difiere. SCOPUS suele referenciar un número de citas mayor que JCR (Pislyakov, 2009). Ello implica que un mismo artículo suele tener unos indicios de calidad mayores en SCOPUS que en JCR.
  3. La plataforma de SCOPUS SCImago Journal & Country Rank es totalmente abierta y gratuita, a diferencia de la JCR.
  4. Los criterios de indexado de SCOPUS parecen más transparentes que JCR. Las revistas JCR bailan fuera y dentro del índice sin unos criterios claros de inclusión o exclusión (o al menos yo no he podido encontrarlos en su web).
Puede que algún día Google Scholar acabe barriendo a estos dos índices. Pero de momento el paso del monopolio al duopolio aumentará el bienestar de una parte de la sociedad (como mínimo de los que tratamos de investigar).

  1. MAriam: ¿De donde sacas que incluir SCOPUS “significa bajar el nivel de exigencia”? ¿Conoces todas las revistas que entraron en JCR a partir de que ‘abrieron la mano’ (o aumentaron su mercado, en sus propias palabras) en 2008?¿Sabes que varias revistas de las que entraron estaban en el 4º cuartil de In-RECS?¿Sabes que algunas apenas cumplían 25 criterios Latindex, esos que ahora denigras?¿Has mirado en que puesto estaban por prestigio las revistas que admitieron – y las que quedaron fuera-?. ¿Que WoS recoge mejor los artículos de CC.SS. españolas que Scopus, que tiene una cobertura mucho más exhaustiva?. O lo dices por provocar o eres una devota, convertida a la gran religión del JCRcentrismo (que como otras, por lo visto es la única verdadera)
  2. Excelentes noticias! Esta medida es más objetiva y mejorará la evaluación de la actividad investigadora y, con ello, la propia investigación. Estoy de acuerdo con el autor del blog y con los acertados comentarios de Ricardo, pues creo que Scopus está demostrando ser mejor que JCR en cualquier aspecto (cobertura de revistas, índices de impacto, transparencia, etc.). No tenía mucho sentido que la evaluación de la investigación estuviera polarizada por el obsesivo-compulsivo JCR.
  3. Respondiendo a Ricardo,
    Por supuesto que conozco Scopus y claro que yo subiría el nivel de exigencia. Pero eso es otra historia. Soy contraria a comenzar a abrir el abanico, porque se empieza por esto y se acaba por incluir Latindex, que es lo que algunos quieren.
  4. Perdona Mariam, pero creo que no conoces Scopus, o quizás también desconozcas la WoK de Thomson R., pues de lo contrario no es explicable que digas semejantes cosas. Sin duda alguna, el reconocimiento de Scopus al mismo nivel que la WoK no solo era desable sino tambien necesario para una valoración más objetiva y comprehensiva de la investigacion española, a la vez que nos permite liberarnos, aunque solo sea un poquito, del inexplicable cautiverio al que nos tiene sometidos esta última, sobre todo en los ultimos años, a todos los investigadores españoles por decreto ley. Scopus es mejor base, de lejos, que la WoK, y sus indicadores de impacto, aparte de ser de acceso libre, son también más válidos y menos manipulables que los del tan cacareado JCR (tantas veces impuesto indiscriminadamente). Miriam, si realmente deseas mayor exigencia para obtener un sexenio es muy fácil, pide como requisito minimo que las 5 contibuciones correspondan a revistas Scopus del primer cuartil. Pero por favor no digas que incluir Scopus significa bajar el nivel porque es un grave error. Tampoco es explicable que el gobierno aún siga pagando varios millones de euros por una base, i.e., la WoK, únicamente para consultar algo que debería ser gratuito (i.e., los impact factor de JCR), pues como base de datos es más que limitada.
    Por cierto, la entrada del blog me ha parecido excelente.
  5. Gracias, Jordi, por tu entrada en el blog.
    Ayer yo también me leí el BOE. Creo, contrariamente a lo que tú dices, que son malas noticias. En la práctica, incluir SCOPUS significa bajar el nivel de exigencia y eso no es necesario en absoluto. Muy al contrario, ahora mismo es bastante fácil obtener un sexenio en el ámbito 8. En contra de un bulo que existe, más del 80% de las solicitudes de sexenio en Economía se resuelven favorablemente.
    Relajar la exigencia es una medida inflacionista. Y ya se sabe que la inflación a los que más perjudica es a los que, con gran esfuerzo, se hicieron su patrimonio, en este caso, de sexenios, cuando era más difícil.
  6. http://culturaguanaca.blogspot.com/ muy interesante informacion excelente lectura!!!!